La fiesta brava en la Ciudad de México está a punto de transformarse. Con la reciente reforma aprobada por el Congreso capitalino, las corridas de toros ya no podrán incluir el sacrificio del animal ni el uso de lanzas, banderillas o espadas. Esta medida representa un giro radical en una tradición con más de 500 años de historia en el país.
La industria taurina en México genera alrededor de 6,961 millones de pesos anuales, incluyendo ingresos por boletos, venta de carne de toro y una importante derrama económica en restaurantes, hoteles y servicios veterinarios. Sin embargo, esta nueva normativa ha generado opiniones divididas. Mientras grupos animalistas y legisladores celebran el cambio, empresarios y aficionados advierten sobre el impacto negativo en el sector.
Golpe económico para el sector taurino
Más de 2,351 unidades de producción pecuaria en México se dedican a la cría de toros de lidia. Con la reforma, ganaderos y organizadores de eventos temen una caída en la demanda, afectando directamente a empleos y comunidades que dependen de la tauromaquia. Salvador Arias, presidente de la Fundación de Cultura Taurina Rodolfo Gaona, considera que la medida podría acabar con la tradición y provocar pérdidas económicas irreparables.
Algunos de los empresarios más influyentes en la tauromaquia mexicana, como Antonio Cosío Pando, dueño de la Plaza México, o la familia Baillères, propietaria de varias ganaderías de toros de lidia, ahora enfrentan el reto de adaptar sus negocios o retirarse del sector en la capital. Otros, como Ricardo Salinas Pliego, han expresado su apoyo a la fiesta brava, señalando que es parte de la identidad cultural del país.
Las nuevas reglas de la tauromaquia en CDMX
La reforma establece que:
✅ Cada corrida podrá contar con un máximo de tres toros.
✅ El tiempo máximo de lidia será de 15 minutos por animal.
❌ No se permitirá el uso de lanzas, banderillas ni espadas.
❌ El toro no podrá ser sacrificado en la plaza.
¿Es el fin de las corridas de toros?
Para algunos empresarios taurinos y aficionados, las nuevas reglas son inviables, ya que alteran la esencia del espectáculo. Luis Espinosa, seguidor de la tauromaquia, cree que es «una prohibición disfrazada» y que pocos eventos podrán realizarse bajo estas condiciones.
En contraste, activistas como Ajax Rodríguez ven la medida como un avance en la protección animal y consideran que la tauromaquia puede evolucionar hacia un formato diferente.
La incertidumbre sobre el futuro de las corridas de toros en México es alta. Lo que es seguro es que la tauromaquia, tal como se conocía en la capital del país, nunca volverá a ser la misma.



