Apple, la gigante tecnológica con sede en Cupertino, ha comenzado a sentir con mayor fuerza el impacto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Durante la presentación de sus resultados trimestrales, la compañía advirtió que los aranceles podrían incrementar sus costos en hasta 900 millones de dólares en el periodo actual. Esto ocurre en un contexto de ventas más débiles en China, uno de sus mercados más importantes, donde ha perdido terreno frente a marcas locales como Huawei, Oppo y Xiaomi.
En el segundo trimestre fiscal, las ventas en China disminuyeron un 2.3%, ubicándose en 16 mil millones de dólares, por debajo de las expectativas del mercado. Esta baja se atribuye tanto a la competencia tecnológica como a las restricciones gubernamentales en el uso de dispositivos extranjeros. A esto se suma que Apple aún no ha logrado consolidar su presencia en el ámbito de la inteligencia artificial dentro del país asiático, lo que afecta su posicionamiento frente a rivales que ofrecen innovación en diseño y funcionalidad.
Apple enfrenta decisiones judiciales que afectan su modelo de negocio, como la obligación de permitir pagos externos en la App Store. Además, el gobierno de EE.UU. evalúa frenar su lucrativo acuerdo de búsqueda con Google. Ante estos desafíos, la compañía planea aumentar su recompra de acciones en 100 mil millones de dólares y elevar su dividendo trimestral, mientras considera trasladar parte de su producción de China a India como medida preventiva ante posibles nuevos aranceles.



