En un giro hacia políticas más estrictas, el presidente Donald Trump presentó su primer borrador presupuestario para el año fiscal 2026. La propuesta, calificada por analistas como ultraconservadora, contempla fuertes recortes en gastos no militares y una reorientación del gasto federal hacia defensa y seguridad fronteriza.
La propuesta, que aún debe ser aprobada por el Congreso, contempla un incremento del 13% en el gasto en defensa y del 65% en seguridad interior, con el fin de reforzar las políticas antimigratorias. En contraste, Trump plantea una reducción del 22% en el gasto público no militar, lo que equivale a un recorte de aproximadamente 163,000 millones de dólares.
Entre los programas más afectados se encuentran aquellos que promueven la diversidad, el apoyo a comunidades migrantes y la asistencia internacional. La Casa Blanca ha decidido clausurar la agencia USAID, encargada del desarrollo internacional, en un gesto que ha generado críticas a nivel global. La administración defiende la medida alegando que se busca eliminar lo que denomina «ideologías radicales de género y raciales».
El impacto para la población migrante es considerable. El gobierno planea eliminar programas de alfabetización, multilingüismo y apoyo a hijos de trabajadores agrícolas, además de cerrar la asistencia y acogida para refugiados. La propuesta da prioridad a “deportaciones masivas” y a detener lo que describe como “beneficios ilimitados” a migrantes indocumentados.
En un movimiento adicional que ha despertado controversia, la oficina presidencial retiró a la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca su potestad de elegir a los medios que cubren actos oficiales. Esto centraliza aún más el control informativo en el Ejecutivo, marcando un cambio en la relación tradicional entre el gobierno y la prensa.



