La agencia calificadora Moody’s rebajó la nota de crédito soberana de Estados Unidos de “Aaa” a “Aa1”, marcando el fin del estatus más alto de solvencia financiera del país ante inversionistas internacionales. La decisión se fundamenta en el elevado déficit fiscal y la creciente deuda pública que enfrenta el gobierno estadounidense bajo la administración de Donald Trump.
Según la calificadora, el aumento sostenido del endeudamiento público durante más de una década, junto con el creciente peso del pago de intereses, ha llevado a un deterioro significativo del perfil financiero del país. Aunque la calificación “Aa1” sigue indicando una deuda de alta calidad, ya no representa el nivel máximo de confiabilidad.
Moody’s explicó que el déficit fiscal estadounidense se sitúa actualmente en 7.5% del PIB, mientras que la deuda pública equivale al 88% del mismo. Estas cifras superan ampliamente los promedios de otras economías avanzadas. La agencia también advirtió que, si las condiciones fiscales no mejoran, los pagos por intereses podrían absorber hasta el 35% de los ingresos fiscales para 2035, casi el doble del nivel registrado en 2024.
Desde el Tesoro de EE. UU., el secretario Scott Bessent minimizó la decisión calificándola como “un indicador rezagado” y responsabilizó a la administración anterior de Joe Biden por el deterioro fiscal, señalando que los actuales responsables apenas han gobernado por 100 días. Según Bessent, los grandes gastos en cambio climático y salud impulsados por Biden fueron determinantes en esta degradación.
Pese a la rebaja, Moody’s cambió la perspectiva de la calificación de “Negativa” a “Estable”, lo que indica que no se prevé un nuevo recorte en los próximos 6 a 18 meses. Sin embargo, la agencia advirtió que, de deteriorarse la eficacia de las políticas públicas o las instituciones, podría haber nuevas acciones en el futuro.



