La agencia calificadora Moody’s ratificó este lunes su perspectiva negativa sobre China, argumentando que las fricciones comerciales con sus principales socios podrían seguir debilitando la posición crediticia del país asiático. Aunque China ha implementado medidas fiscales más activas y estrategias anticíclicas para apuntalar su economía, los riesgos derivados de las restricciones al comercio internacional siguen presentes.
Moody’s mantuvo la calificación A1 de China, a la que bajó su perspectiva de «estable» a «negativa» en diciembre de 2023. Según la calificadora, si bien problemas como la deuda de los gobiernos locales y la fragilidad de las empresas estatales han disminuido gracias a intervenciones gubernamentales, los desafíos actuales están ligados principalmente al entorno internacional y la política comercial global.
El panorama empeoró luego de que Estados Unidos, bajo el mandato del presidente Donald Trump, impusiera aranceles de hasta 145% a productos chinos. Aunque recientemente se alcanzó una tregua arancelaria, Moody’s advirtió que la incertidumbre sobre futuras barreras comerciales y los flujos de exportación continúa pesando sobre la economía del país.
En paralelo, un informe del Lowy Institute reveló que China pasará a ser un gran cobrador de deuda este año. De los 35 mil millones de dólares que se le deben, más de 22 mil millones provienen de los países más pobres. Esta situación, fruto de la iniciativa de infraestructura global impulsada por Xi Jinping desde 2013, podría afectar el gasto social en salud y educación en decenas de naciones vulnerables, y reposicionar a China en el escenario económico internacional no como prestamista, sino como acreedor estricto.



