Los precios internacionales de los productos alimenticios registraron una baja en mayo, principalmente debido a la caída en los costos de cereales, azúcar y aceites vegetales, reportó este viernes la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). De acuerdo con el organismo, esta disminución contribuyó a una leve contracción del índice general de precios alimentarios.
El índice de precios de la FAO, que mide la variación mensual de una canasta de alimentos básicos a nivel global, se ubicó en 127.7 puntos en mayo, lo que representa un descenso de 0.8% respecto a abril. Aunque esta cifra es 6% superior a la registrada hace un año, continúa siendo más de 20% inferior al pico alcanzado en marzo de 2022, tras el estallido del conflicto entre Rusia y Ucrania.
El principal impulsor del descenso fue el precio del maíz, afectado por cosechas abundantes en Argentina y Brasil, y las buenas perspectivas en Estados Unidos. El trigo también retrocedió levemente gracias a mejores condiciones de cultivo en el hemisferio norte. En contraste, el arroz aumentó 1.4%, debido a la alta demanda de variedades aromáticas y factores cambiarios.
Los aceites vegetales sufrieron una caída promedio de 3.7%. El aceite de palma bajó por el aumento estacional de la producción en Asia, mientras que el de soja descendió ante la creciente oferta sudamericana. El aceite de colza cayó por mejores expectativas en la Unión Europea, y el de girasol por menor demanda global. En tanto, el azúcar retrocedió 2.6%, reflejando una menor demanda industrial y la expectativa de mayor producción en la próxima temporada.
Aunque la mayoría de los productos básicos bajaron, los precios de la carne aumentaron un 1.3%, impulsados por subidas en las carnes de res, cerdo y cordero. La carne de res, en particular, alcanzó un nuevo máximo histórico. Por su parte, los productos lácteos también se encarecieron un 0.8%, debido al sólido apetito de importación en Asia, con precios elevados de mantequilla y alzas en queso y leche en polvo.
En un informe adicional, la FAO proyectó una producción récord de cereales para 2025, con una estimación de 2,911 millones de toneladas métricas, un 2.1% más que en 2024. Esta previsión también contempla un incremento del 1% en las reservas mundiales de cereales, tras la contracción experimentada el año anterior.



