La demanda de electricidad en los países en desarrollo se proyecta a duplicarse para 2035, un desafío monumental que requiere soluciones energéticas robustas y sostenibles. En respuesta a esta creciente necesidad, el Grupo Banco Mundial ha anunciado su retorno al financiamiento de la energía nuclear, marcando un cambio significativo en su política energética después de décadas. Esta iniciativa se formaliza a través de un acuerdo de cooperación con la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), firmado en París por el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, y el director general del OIEA, Rafael Grossi.
El acuerdo busca expandir el conocimiento del Banco Mundial en seguridad nuclear, planificación energética y gestión de residuos, aspectos cruciales para el despliegue responsable de esta tecnología. Treinta naciones ya están evaluando o iniciando programas nucleares, sumándose a las 31 que ya operan plantas, lo que subraya el creciente interés global en esta fuente de energía. La energía nuclear es valorada por su capacidad de proveer una carga base continua, esencial para la estabilidad de la red eléctrica y el soporte de sectores clave para la creación de empleo, como la infraestructura, la agroindustria, la salud y la manufactura.
La colaboración también se enfocará en extender la vida útil de los reactores nucleares existentes, reconociéndolos como una fuente de energía de bajo carbono y costo-efectiva. Adicionalmente, se impulsará el desarrollo de pequeños reactores modulares (SMR), cuya adaptabilidad podría facilitar una adopción más amplia en naciones en desarrollo. Esta alianza estratégica no solo pretende asegurar un suministro energético confiable, sino también inspirar a otras instituciones financieras y al sector privado a invertir en energía nuclear como un pilar fundamental para la seguridad energética global. El compromiso es claro: apoyar a los países que elijan la energía nuclear, garantizando siempre la seguridad, la protección y la sostenibilidad.



