La inminente «guerra del tomate» entre México y Estados Unidos, centrada en la posible reimposición de un arancel del 25% a las exportaciones mexicanas, representa un riesgo económico considerable para ambas naciones. La cancelación del Acuerdo de Suspensión, que históricamente ha regulado este comercio, podría golpear severamente los aproximadamente 3 mil millones de dólares que México exporta anualmente en tomates hacia el mercado estadounidense.
Las repercusiones económicas se proyectan millonarias. Según análisis de la Universidad de Texas A&M, la cadena de comercialización en Estados Unidos podría sufrir un impacto económico de 8 mil millones de dólares. Economistas de la Universidad Estatal de Arizona estiman que la medida podría resultar en la pérdida de más de 50 mil empleos solo en Arizona y Texas, mientras que los minoristas de alimentos estadounidenses enfrentarían pérdidas de ingresos superiores a los 7.5 mil millones de dólares. Además, se anticipa un incremento de al menos 10% en los precios al consumidor de tomates en EE. UU., afectando directamente el bolsillo de las familias.
En el lado mexicano, se calcula que la imposición de este arancel impactaría un 25% de las exportaciones y provocaría la pérdida de alrededor de 100 mil empleos. Legisladores y expertos en EE. UU. se oponen a la cancelación del acuerdo, advirtiendo que, lejos de proteger la industria nacional, esta medida proteccionista sería «profundamente disruptiva» para ambas economías, equiparándola a un «misil» lanzado contra una parte vital de la economía estadounidense por su impacto en la cadena de suministro y los costos para el consumidor.



