Los minoristas en México anticipan un impulso en sus ventas durante el segundo trimestre, a pesar del reciente repunte en la inflación que ha generado preocupación económica. Este pronóstico sugiere una resiliencia en el consumo que desafía las presiones sobre el poder adquisitivo de los consumidores. La expectativa de un crecimiento en las ventas minoristas indica que, por ahora, el consumo privado en México se mantiene robusto, lo cual es una señal positiva para la economía en general.
Sin embargo, el optimismo viene con una advertencia. El rebote de la inflación podría, a largo plazo, comenzar a erosionar la capacidad de compra de los hogares, afectando el volumen de ventas y los márgenes de ganancia de los minoristas. Si bien el segundo trimestre podría mostrar un desempeño favorable, la sostenibilidad de esta tendencia dependerá de cómo evolucione la inflación y de las medidas que tomen las autoridades para contenerla. La capacidad de los consumidores para absorber precios más altos sin sacrificar volumen de compra es un factor clave.
Para los minoristas, el desafío será mantener la rentabilidad en un entorno de costos crecientes y posible disminución del poder adquisitivo del consumidor. Estrategias como el ajuste de precios, la optimización de inventarios y la oferta de promociones serán cruciales para navegar este escenario. Aunque el corto plazo parece prometedor, la situación de la inflación sigue siendo un factor crítico que podría moldear el desempeño del sector minorista mexicano en la segunda mitad del año.



