El Banco Central de Chile (BCCh) ha decidido recortar su tasa de interés de referencia por primera vez en siete meses, un movimiento que señala un ajuste en su política monetaria ante el panorama económico. Esta decisión pone fin a un periodo de estabilidad o aumentos de tasas, marcando un giro que podría influir en el costo del crédito y la actividad económica del país. La medida sugiere que el BCCh percibe un control de la inflación suficiente como para relajar su postura restrictiva.
El recorte de tasas se produce en un contexto donde el BCCh ha estado monitoreando de cerca la evolución de la inflación y las expectativas económicas. Si bien la contención de precios ha sido una prioridad, la desaceleración del crecimiento económico y la necesidad de estimular la inversión y el consumo parecen haber ganado peso en la balanza de decisiones del consejo. Los siete meses sin recortes previos reflejan la cautela con la que el banco ha manejado la salida de un ciclo inflacionario.
Sin embargo, esta decisión no está exenta de riesgos. Aunque busca impulsar la economía, un recorte prematuro o excesivo podría reavivar las presiones inflacionarias, obligando al banco a revertir su curso en el futuro. La reacción de los mercados, la evolución de los precios al consumidor y la respuesta del sector productivo serán clave para evaluar la efectividad y la prudencia de esta nueva fase de la política monetaria chilena. La economía de Chile enfrenta un delicado equilibrio entre el control de la inflación y la reactivación del crecimiento.



