La economía de Indonesia ha superado las expectativas, registrando un crecimiento interanual del 5.12% en el segundo trimestre de 2025. Este dinamismo, superior a las previsiones de la mayoría de los analistas, fue impulsado principalmente por el robusto consumo de los hogares y una creciente inversión privada. Este resultado positivo ha inyectado un optimismo renovado sobre la capacidad del país para mantener su ritmo de expansión en la segunda mitad del año.
Aprovechando este sólido impulso económico, el gobierno indonesio ha lanzado una movida financiera estratégica: la emisión de su primer «bono canguro» de dos partes en el mercado australiano. Un bono canguro es un título de deuda emitido en Australia por una entidad extranjera. Esta decisión no solo busca diversificar las fuentes de financiación del país, sino que también sirve como un termómetro de la confianza que los mercados internacionales tienen en la estabilidad y el potencial de crecimiento de la economía indonesia.
Sin embargo, el panorama no está exento de críticas. Expertos señalan que el crecimiento, aunque fuerte, sigue dependiendo de un aumento de la inversión que aún no tiene una dirección política clara, y que los desafíos del mercado de exportación global persisten. A pesar de estas incertidumbres, la capacidad del país para acceder a los mercados de capital internacionales con éxito demuestra que los inversores están dispuestos a apostar por su futuro. La emisión de este bono es un hito clave que combina el éxito económico interno con una estrategia de financiación global audaz.



