Un grupo de 85 empresas proveedoras de infraestructura de telecomunicaciones, que han suministrado fibra óptica, radiobases, ductos y antenas para la Red Compartida, advierte que podría “bajar el switch” en más de 2 000 sitios base si la Comisión Federal de Electricidad (CFE) no paga los adeudos pendientes, que ascienden a casi 500 millones de pesos y alcanzan un rezago de hasta diez meses. Esta infraestructura da servicio a cerca del 42 % de la red celular de Altán Redes, señalando un riesgo significativo para millones de usuarios en zonas de bajos ingresos.
En paralelo, la CFE ha fortalecido su posición en la Red Compartida al adquirir el 49 % de las acciones de Altán Redes y el 24 % de sus derechos corporativos, lo que le permite nombrar dos consejeros en la empresa. Esto consolida su rol estratégico en la ampliación de conectividad, especialmente en zonas rurales desconectadas.
Desde una perspectiva crítica, la simultaneidad de estas acciones —la morosidad con proveedores y la expansión estratégica— plantea dudas sobre la sostenibilidad financiera del modelo. El poder adquirido en Altán podría enfocar recursos en la operación, pero comprometer el pago oportuno pone en riesgo la fiabilidad de la infraestructura existente. La transparencia y cumplimiento de compromisos serán vitales para asegurar que la expansión tecnológica no se fragmente por debilidades operativas o tensiones con proveedores.



