Un reciente análisis de la no partidista Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) ha encendido las alarmas sobre el impacto social de la nueva ley de impuestos y gastos del presidente Donald Trump. Según el informe, se proyecta que hasta 10 millones de estadounidenses perderán su seguro médico en la próxima década como resultado directo de la legislación.
La ley, que fue aprobada sin apoyo demócrata, financia una extensión de recortes fiscales al mismo tiempo que establece restricciones más estrictas para el acceso a programas gubernamentales de asistencia, como Medicaid, el seguro médico para personas de bajos ingresos. Esta medida ha sido duramente criticada por sus efectos regresivos, ya que penaliza a los ciudadanos más vulnerables para beneficiar a los más adinerados.
El análisis de la CBO detalla el drástico contraste en el impacto financiero de la ley. Se estima que el 10% más pobre de los hogares perderá un promedio de 1,200 dólares al año en beneficios, lo que representa una reducción del 3.1% de sus ingresos. En contrapartida, el 10% más rico del país verá un aumento de 13,600 dólares anuales, un incremento del 2.7%.
Además del tema de la salud, la ley también afectará a otros programas de asistencia vital, dejando a 2.4 millones de personas sin acceso a asistencia nutricional suplementaria. El informe de la CBO no solo es un diagnóstico económico, sino una crítica a una política que, en su esencia, profundiza la desigualdad en Estados Unidos a costa del bienestar de la población más necesitada.



