El plan de vivienda de la nueva administración de Claudia Sheinbaum se perfila como un motor de crecimiento para el sector de la construcción en México. La estrategia, centrada en la colaboración entre el sector público y el privado, busca atender la demanda de vivienda social y de clase trabajadora. Expertos y desarrolladores coinciden en que esta iniciativa inyectará un dinamismo largamente esperado en la industria.
Empresas como Vinte se encuentran entre las principales beneficiadas por este nuevo enfoque. Los analistas del mercado ya anticipan que las acciones de la desarrolladora podrían recibir un impulso significativo, reflejando la confianza en la viabilidad de los proyectos de vivienda a gran escala bajo la nueva administración. Este optimismo contrasta con el estancamiento que ha caracterizado al sector en años recientes.
Sin embargo, el plan no está exento de desafíos críticos. Su éxito dependerá de una implementación eficiente, que evite los escollos del pasado. Factores como la disponibilidad de suelo a precios accesibles, la fluidez de los permisos de construcción y el control de los costos operativos serán cruciales para que la iniciativa no solo beneficie a las grandes empresas, sino que también se traduzca en una oferta de vivienda asequible para la población.
El desafío de la nueva administración será asegurar que este auge en la construcción de viviendas se traduzca en un crecimiento inclusivo y sostenible, evitando la concentración de beneficios en unas pocas empresas y garantizando que se atienda la necesidad real de la población.



