El gobierno de Israel aseguró este martes que no hay evidencia de una crisis de desnutrición generalizada en la Franja de Gaza, a pesar de las múltiples advertencias de organismos internacionales y de las cifras oficiales palestinas que señalan un aumento alarmante en las muertes por hambre, especialmente entre menores de edad.
Según el Cogat, organismo del Ministerio de Defensa israelí encargado de los asuntos civiles en los territorios palestinos, un análisis detallado de los datos provistos por Hamás no respalda la existencia de una hambruna generalizada. Incluso afirmaron que muchas de las muertes reportadas estarían relacionadas con enfermedades previas, no directamente con la falta de alimentos.
Esta postura contrasta con los reportes del Ministerio de Salud de Gaza, que informa al menos 227 muertes por desnutrición, de las cuales 103 corresponden a niños. La Organización Mundial de la Salud también ha documentado 148 fallecimientos desde enero por causas asociadas al hambre, mientras que el Programa Mundial de Alimentos alertó en agosto que los niveles de desnutrición alcanzaron cifras sin precedentes desde el inicio del conflicto.
En respuesta a las declaraciones israelíes, el gobierno de Hamás calificó como falsas las conclusiones del Cogat, y acusó a Israel de intentar encubrir lo que describen como una hambruna sistemática contra la población de Gaza. Organizaciones como Médicos Sin Fronteras han respaldado esta visión, afirmando que la desnutrición «es real, se expande rápidamente y afecta a todos los sectores de la población». Imágenes diarias muestran a miles de gazatíes luchando por obtener alimento en puntos de distribución colapsados.