Coyuntura económica y algo más
Si endeudarse es estrategia, entonces la quiebra debe ser progreso…
Macraf
El gobierno insiste en vender el Paquete Económico 2026 como prueba de que todo marcha de maravilla. Pero la realidad es que el déficit no se redujo como prometieron, la deuda pública sigue creciendo y, en las condiciones actuales, no hay que descartar que tengan que aumentarla otra vez. En apenas siete años, el saldo prácticamente se duplicó. Y no porque haya servido para detonar inversión o infraestructura productiva, sino porque el sello de la 4T fue convertir la deuda en el financiamiento del clientelismo electoral.
Hoy la economía muestra un crecimiento ficticio. Se presume estabilidad, pero no hay inversión que llegue, el consumo está estancado, el mercado laboral no despega y la productividad brilla por su ausencia. Lo que sí abunda es la destrucción institucional. Y eso se traduce en que la corcholata mayor, la actual moradora de Palacio, llegará a su primer informe con poco que anunciar. Sus cifras, tan poco creíbles, confirman lo que todos sabemos: más que informar, buscarán ocultar su ineptitud.
El gasto en salud sigue siendo una promesa incumplida. Los hospitales carecen de medicamentos, los pacientes de atención y el presupuesto de recursos reales. En seguridad, la situación no es mejor. En lo que va del sexenio de la nueva moradora de Palacio, 20,752 homicidios dolosos se han registrado oficialmente. Sí, son menos que en el sexenio pasado, pero basta un solo homicidio para saber que algo va mal… salvo para ellos, que presumen la “reducción” como si se tratara de un éxito monumental.
Y mientras tanto, los grandes proyectos faraónicos se convirtieron en un lastre. Dos Bocas sigue sin refinar un litro rentable, Mexicana y el aeropuerto solo generan costos, y el Tren Maya se descarrila tanto en lo físico como en lo financiero. Ya no hay nuevas obras que presumir, solo viejas herencias que mantener, costosas y poco productivas.
El nuevo secretario de Hacienda, que debería ser el encargado de dar rumbo, se perfila más como una eminencia gris. Su tarea será aparentar que todo va bien, cuadrar las cifras aunque no cuadren y disfrazar la inercia como si fuera estrategia. Porque al final, lo que cuenta no es el crecimiento real, sino sostener el relato.
Y por si alguien aún cree en la vieja bandera de que “ya no hay corrupción”, la realidad se encarga de poner las cosas en su lugar: el programa Alimentación para el Bienestar replicó el modelo de Segalmex, asignando 2 mil millones de pesos a empresas fachada. Es decir, la corrupción que juraron erradicar no solo sigue presente, ahora hasta presume de nuevo nombre y formato.
El problema del Paquete Económico 2026 no son solo los números, sino lo que los números esconden: una economía sin rumbo, un país más endeudado y un gobierno que insiste en tapar con propaganda lo que no puede resolver con políticas públicas.
Así, así los tiempos estelares del segundo piso, de la transformación de cuarta.