Geopolítica y Comercio
En su libro “La Tierra es Plana” (publicado como The World is Flat), Thomas Friedman comentaba hace 20 años que el nivel de competencia de entonces era el mayor que la industria había encontrado a lo largo de la historia, pero que había diversos elementos – como la posibilidad de importar insumos desde cualquier país o enviar tu producto a todo el mundo por medio de empresas de paquetería – que permitían a cualquier empresa aventurarse en un entorno donde su mercado potencial estaba delimitado por su calidad de producción y no por factores geográficos.
Trump parece determinado a terminar con la globalización de la producción y la expansión del comercio que inició en 1988, cuando se firmó el tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Canadá, y que empezó a desacelerarse a partir de su llegada al poder en 2017. La eliminación de la exención al pago de impuestos a los envíos por paquetería a territorio estadounidense valuados en menos de 800 dólares a partir de este viernes 29, se convertirá en un lastre a la producción, que se reflejará en poco tiempo en el índice inflacionario.
Esta exención, conocida como el umbral de-mínimis, permitía a los consumidores no sólo adquirir por correo diversos productos de todo el mundo sin tener que pagar impuestos, pero además que los productores importaran insumos en paquetes de no más de 800 dólares cada uno, lo que ayudó a reducir significativamente los costos de producción. Esta posibilidad fomentó el uso del esquema justo-a-tiempo, donde las empresas importan todos los días la mayoría de los insumos que van a utilizar durante las siguientes dos jornadas y minimizar sus costos de inventarios.
Aunque la orden ejecutiva que cancela el de-mínimis se emitió el 30 de julio, no apareció en el Federal Register – el equivalente estadounidense del Diario Oficial de la Federación – hasta este lunes, lo que ha generado molestias por el poco tiempo para que las empresas hagan los ajustes necesarios. El fin de semana, los servicios postales de la Unión Europea anunciaron que dejarían de enviar paquetes a Estados Unidos, el Servicio Postal de México lo hizo el miércoles y el de Canadá no ha hecho todavía un anuncio oficial, en tanto busca alternativas para minimizar las disrupciones al servicio.
Customs and Border Protection, que es la dependencia responsable del funcionamiento de las aduanas y recaudar el pago de aranceles, todavía no tiene listas las reglas de operación de este decreto, por lo que hay una larga lista de países que han anunciado el paro temporal de envíos en la que se encuentra India, Australia, Singapur, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido.
El decreto que elimina el de-mínimis establece el pago de una cantidad por cada paquete, sin importar su peso o contenido, de acuerdo con el arancel recíproco que se le ha aplicado a cada país. Si el arancel es menor al 16%, cada paquete pagará 80 dólares; si el arancel es entre 16% y 25%, cada paquete estará sujeto a un pago de 160 dólares; y si el arancel es superior al 25%, cada paquete deberá pagar 200 dólares. En el caso de México, cada paquete deberá pagar 160 dólares, a menos que el 30 de octubre se decida que el arancel por fentanilo aumentará al 30%.
Se pueden esperar muchos problemas para la implementación del decreto y el cobro de los nuevos aranceles, por lo que abundarán las impugnaciones. Este es un nuevo arancel en base al medio de envío, no respecto a las características o procedencia del producto, que se agregará a los demás que estén vigentes. El impuesto que las empresas tendrán que pagar ahora por el uso del servicio de paquetería puede forzar a que muchas de ellas dejen de utilizar este medio, lo que hará más lento el comercio de insumos y bienes intermedio y alargue el tiempo de producción, lo que elevará los costos de producción y que a su vez se verá reflejado en los precios que tengan que pagar los consumidores.
Otro problema es el relacionado con los paquetes en tránsito que tienen que llegar a territorio estadounidense. Hoy en día, cualquier paquete que se manda de México a Europa o Asia primero llega al centro de distribución de Fedex (Memphis), UPS (Louisville) o DHL (Cincinnati) para que se haga la transferencia. Y la caída en el volumen de la paquetería tendrá seguramente efectos negativos en el valor de las acciones de las empresas de Estados Unidos. Esta situación puede llevar a una restructuración del sector de la paquetería, que deberá encontrar nuevos centros de distribución fuera de la Unión Americana.