Un estudio reciente del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) y Umivale ha puesto de manifiesto un problema económico de primer orden: el absentismo laboral por incapacidad temporal se ha disparado un 40% en la Comunidad Valenciana en el último quinquenio. Este fenómeno le costó a la región 7,100 millones de euros en 2023, una cifra que equivale al 5.1% de su Producto Interno Bruto (PIB) y que subraya la fragilidad de un mercado laboral que se encuentra bajo una intensa presión.
La principal causa de este incremento no es física, sino psicológica. Las patologías de difícil objetivación, en especial los problemas de salud mental, representan más de la mitad de las bajas. Esto no solo genera un alto costo para las empresas y para el sistema de seguridad social, sino que también tiene un impacto negativo en la productividad y el dinamismo de la economía. El aumento de la duración de las bajas, que en la Comunidad Valenciana es de 49 días, es otra señal de que el problema es grave y requiere una respuesta urgente.
El absentismo laboral es un termómetro de la salud de una economía. El aumento de las bajas por salud mental revela un mercado de trabajo que está generando una presión insostenible sobre los trabajadores. La solución a este problema no es solo económica, sino que requiere una inversión en la prevención de riesgos psicosociales en el trabajo.



