El Banco Popular de China (PBOC), el banco central del país, ha anunciado que intensificará su política de apoyo al crecimiento, con un enfoque en el estímulo de la demanda interna y en la estabilización de los precios. La decisión es una respuesta directa a los desafíos que enfrenta la economía china, que ha entrado en un periodo de deflación y de debilidad en el consumo. El banco central ha señalado que utilizará diversas herramientas de política monetaria para inyectar liquidez en el sistema y para reducir los costos de financiamiento para las empresas.
La política del PBOC contrasta con la de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, que se mantienen cautelosos con los recortes de tasas. La decisión de China de intensificar su política de estímulo es un recordatorio de que la economía del país se enfrenta a desafíos únicos, como una crisis en el sector inmobiliario y una falta de confianza de los consumidores. La deflación, en particular, es una gran preocupación, ya que puede llevar a una espiral negativa de precios y a una caída en el crecimiento.
El compromiso del PBOC de apoyar el crecimiento es una buena noticia para la economía china y para la economía global. Sin embargo, los analistas financieros señalan que el éxito de esta política dependerá de su capacidad para reactivar la demanda interna y de si el gobierno puede resolver los problemas estructurales de la economía, que son la causa de la debilidad actual.



