El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aprovechado el cierre administrativo del gobierno para proponer recortes permanentes en el gasto público y en el número de empleados federales. La medida, que se ha anunciado en un momento de gran incertidumbre política, busca reducir el déficit fiscal y el tamaño del gobierno. Los recortes, que se aplicarían a las agencias que, según Trump, son «demócratas», podrían afectar a miles de empleos y a una amplia gama de servicios públicos.
La propuesta de Trump es una señal de que el futuro de la política fiscal en Estados Unidos está en una encrucijada. Por un lado, el gobierno busca reducir el déficit fiscal, que se ha disparado en los últimos años. Por otro, los recortes de gastos públicos podrían tener un impacto negativo en la economía y en el bienestar de los ciudadanos. La situación es un recordatorio de que en la política económica no hay soluciones fáciles.
El cierre de gobierno en EE.UU. es un reflejo de las profundas divisiones políticas en el país. El impasse en el Congreso ha paralizado la administración y ha generado una gran incertidumbre en los mercados. La propuesta de Trump, aunque es una forma de que el gobierno reduzca el déficit, también podría agravar la crisis y generar un impacto negativo en la economía.



