La Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados ha iniciado la dictaminación de la nueva Ley Aduanera, un proceso que se perfila como un punto de inflexión para el comercio exterior y la fiscalización de México. La reforma busca modernizar el sistema aduanero, con un énfasis en el uso de la tecnología para agilizar las operaciones y combatir la corrupción y el contrabando. El objetivo principal es fortalecer la recaudación fiscal y asegurar un comercio justo, en un momento en que el país busca capitalizar el auge del nearshoring.
La propuesta legislativa no está exenta de críticas. El sector empresarial ha expresado su preocupación por las posibles nuevas facultades de la autoridad aduanera, que podrían generar un ambiente de mayor incertidumbre para la inversión. El debate se centra en cómo equilibrar la necesidad del gobierno de fortalecer la fiscalización con la de mantener la competitividad de las empresas. Una ley aduanera eficiente es crucial para el éxito de la estrategia de nearshoring, pero una excesiva regulación podría desalentar la inversión.
El proceso de dictaminación de la Ley Aduanera es un recordatorio de que en la economía mexicana, la ley y el comercio están estrechamente interconectados. El resultado de la votación en la Cámara de Diputados tendrá un impacto directo en el futuro del comercio exterior de México. La aprobación de una ley que sea justa y transparente es un paso fundamental para garantizar el crecimiento económico a largo plazo.



