El comercio exterior español ha sufrido un golpe significativo con la entrada en vigor de los aranceles del 15% impuestos por la administración de Estados Unidos a los productos europeos. Las exportaciones de España a EE. UU. se desplomaron un 30.5% interanual en agosto, el primer mes completo de la aplicación de las tarifas. Esta caída, hasta los 969.7 millones de euros, es la mayor desde la pandemia y ha profundizado el saldo deficitario en la balanza comercial con el país norteamericano.
El impacto económico, aunque es menor para España en comparación con otras economías de la eurozona (debido a la menor exposición directa de su PIB), no es despreciable. La caída en las exportaciones de bienes está ejerciendo una presión a la baja sobre el sector exterior, que, según proyecciones, restará hasta dos décimas al PIB en el corto plazo.
Los sectores más afectados son la maquinaria, la industria química y los productos agroalimentarios (como el aceite de oliva), que dependen fuertemente del mercado estadounidense. La caída es una consecuencia directa del encarecimiento de los productos españoles en destino, lo que reduce su demanda y genera una creciente incertidumbre entre las empresas exportadoras.
Críticamente, la situación subraya la fragilidad del comercio global ante las políticas proteccionistas y la reconfiguración de las cadenas de valor. Aunque la Unión Europea y EE. UU. han negociado para evitar el escenario más peligroso de tarifas del 50%, la aplicación del 15% está obligando a las empresas españolas a buscar una urgente diversificación de mercados y a replantear sus estrategias de internacionalización para mitigar los riesgos geopolíticos.



