La economía de Francia ha registrado un crecimiento inesperado en el tercer trimestre de 2025, con una expansión trimestral del Producto Interno Bruto (PIB) del 0.5%, superando significativamente las previsiones de los analistas que anticipaban un avance de apenas el 0.2%. Este dato positivo, el ritmo anualizado más rápido en un año, contrasta marcadamente con el clima de agitación política e inestabilidad que ha caracterizado al gobierno en meses recientes.
El inesperado repunte de la actividad económica se debe, en gran medida, a la resiliencia del consumo de los hogares, que constituye el sector más grande de la economía francesa (55% del PIB). Sin embargo, el sector enfrenta una presión estructural, con un alto índice de ahorro y una baja confianza debido a la incertidumbre política y los altos tipos de interés.
Críticamente, la solidez económica a corto plazo no logra disipar la preocupación por las finanzas públicas. Francia sigue lidiando con uno de los déficits presupuestarios y niveles de deuda pública más altos de la eurozona, una situación que ha provocado una rebaja en la calificación crediticia de su deuda.
El Banco de Francia y los analistas advierten que la inestabilidad política está lastrando las perspectivas de crecimiento a largo plazo y la capacidad del gobierno para implementar los recortes de gasto necesarios. Aunque el crecimiento del PIB superó las expectativas en este trimestre, la sostenibilidad de esta expansión dependerá de la capacidad del gobierno para reducir el déficit y restaurar la confianza de las empresas y los hogares.



