La Secretaría de Economía de México (SE) ha finalizado el proceso de consultas públicas con el sector productivo y académico, un paso fundamental en la preparación del país para la revisión sexenal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para julio de 2026. Este esfuerzo busca construir una postura nacional sólida y representativa de los intereses de la industria ante los riesgos geopolíticos actuales.
El T-MEC, que ha consolidado a México como el primer socio comercial de EE. UU. y es el pilar del nearshoring, se enfrenta a un contexto complejo, dominado por la retórica proteccionista de la administración de Donald Trump. La Casa Blanca ha utilizado la amenaza de aranceles (que han llegado hasta el 50% en algunos sectores) como palanca para forzar concesiones, lo que introduce un factor de incertidumbre que puede extenderse más allá de 2026.
Críticamente, las consultas buscan reforzar la postura de México en temas que han sido foco de controversia. Aunque el país ha logrado victorias en paneles de solución de disputas, como la interpretación de las reglas de origen automotrices (favoreciendo a México y Canadá), persisten tensiones en el sector energético y en la regulación de la biotecnología (maíz genéticamente modificado).
La defensa de la SE se centra en preservar la integridad del tratado y utilizar el mecanismo de revisión para promover la competitividad regional, sin permitir que la revisión se convierta en una renegociación de cláusulas fundamentales. La coordinación con la industria es vital para que México llegue a la mesa de diálogo de 2026 con una estrategia coherente que proteja los beneficios del nearshoring y la estabilidad de las cadenas de suministro.



