El primer ministro de Perú, Ernesto Álvarez, afirmó que su gobierno no considera una acción para ingresar a la Embajada de México en Lima para detener a la ex primera ministra Betssy Chávez, asilada allí. Sus declaraciones contradicen al presidente José Jerí, quien previamente sugirió la posibilidad de una intervención.
Álvarez argumentó que, aunque existe “emotividad” y una demanda judicial peruana, “no es posible tratar de sustraer del ámbito de la sede diplomática a una persona” sin vulnerar las normas del derecho internacional.
El primer ministro también rechazó la hipótesis de violencia diplomática, señalando que el Estado peruano “es respetuoso del derecho internacional” y que no llevará a cabo acciones que quebranten la inmunidad de la legación.
Estas afirmaciones llegan luego de que Jerí abriera la puerta a una operación para capturar a Chávez, lo que desató una crisis diplomática con México.



