Durante la comparecencia de la titular de Secretaría del Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, ante el pleno del Senado de la República con motivo de la glosa del Primer Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, se vivió un fuerte cruce entre la oposición (PAN y PRI) y la funcionaria.
Montiel defendió los avances sociales: dijo que gracias a los programas del Bienestar, 13.4 millones de personas salieron de la pobreza y que actualmente alrededor de 32 millones reciben algún apoyo estatal. Afirmó que la política social del gobierno no se basa en clientelismo, sino en derechos, y descartó que los apoyos funcionen como dádivas electorales. Sin embargo, senadores de la oposición no quedaron convencidos. Entre sus cuestionamientos exigieron datos precisos sobre cuántas personas efectivamente dejaron la pobreza, obtuvieron empleo formal, mejoraron ingresos o lograron educación completa con oportunidades reales de progreso. Una senadora del PAN señaló que, aunque los “avances son visibles”, lo que sobra son “dudas” sobre resultados concretos.
Además, legisladores del PRI cuestionaron el diseño metodológico utilizado para medir la pobreza extrema y pusieron en duda que las transferencias monetarias por sí solas puedan traducirse en movilidad social sostenible, argumentando que los programas deberían enfocarse en salud, educación y empleo para garantizar oportunidades reales.
Montiel respondió ofreciendo entregar documentación técnica complementaria y reiteró que los indicadores oficiales provienen de la normativa vigente, lo que garantiza su comparabilidad en el tiempo.
Aunque defendió la “profundización” de la política social, el debate expuso la tensión entre mediciones estadísticas de bienestar y percepciones reales sobre desigualdad, empleo y oportunidades.



