Las exportaciones de crudo de Pemex cerraron noviembre de 2025 con una señal que pesa en el balance de la petrolera y en la conversación económica del país: los ingresos por ventas al exterior se desplomaron 50% anual y marcaron el peor noviembre desde 2001. El dato es relevante porque el petróleo sigue siendo una fuente clave de divisas y porque, cuando ese flujo se reduce, el golpe se siente tanto en la caja de Pemex como en el margen de maniobra de las finanzas públicas.
En noviembre, los envíos de crudo al extranjero alcanzaron un valor de 925.4 millones de dólares, muy por debajo de los 1,851.9 millones del mismo mes de 2024. Es el peor registro para un noviembre desde 2001, cuando el indicador se ubicó en 781.4 millones. Además, el monto fue de los más bajos de 2025: solo junio estuvo por debajo, con 862 millones.
La caída no fue solo de valor. Pemex exportó 539 mil barriles diarios en noviembre, una disminución anual de 43% frente a 951 del mismo periodo del año previo. A esa contracción se sumó un entorno de precios menos favorable: el precio promedio de la mezcla mexicana de exportación en lo que va del año fue de 61.5 dólares por barril, 13.1% menor al promedio de 70.8 observado entre enero y noviembre de 2024.
En el acumulado de enero a noviembre, Pemex suma 12,336.8 millones de dólares por exportaciones. Si se compara con los primeros 11 meses de cada año, es el nivel más bajo desde 2002 (12,041.0 millones), un retroceso que coloca a la petrolera en cifras comparables con las de inicios de siglo.
La radiografía por regiones muestra dónde se concentró el comercio en noviembre: América fue el principal destino (valor de 519.8 millones de dólares; acumulado 2025 de 7,313 millones), seguida de Europa (231.5 millones; acumulado 3,248 millones) y Medio Oriente (174.1 millones; acumulado 1,776 millones). En participación por volumen, se reporta que 57.2% del crudo se dirige al continente americano (principalmente a Estados Unidos, con 308.1 mil barriles diarios), 24.5% a Europa y 18.3% al Lejano Oriente.
El dato duro llega con contexto de política energética: la estrategia vigente busca priorizar el procesamiento interno de crudo y reducir la exportación como fuente principal de ingresos. El propio director general, Víctor Rodríguez, lo resumió en una frase: “No nos interesa andar exportando petróleo crudo”. Y el plan oficial lo respalda: el Plan Estratégico 2025–2035 contempla que al cierre del sexenio las exportaciones bajen a 380.3 mil barriles diarios (un recorte de 52% frente a 806.2 mil de 2024). Para 2026, el Paquete Económico proyecta 521 mil barriles diarios, 15.4% menos que los 616 mil estimados para 2025; y a partir de 2027, el objetivo es no superar los 500 mil.
El riesgo institucional está en el “doble impacto” que se describe: menores ingresos por exportación y, al mismo tiempo, la presión fiscal por los apoyos del gobierno a Pemex. En ese marco, se subraya también que la producción no habría alcanzado la meta prevista: para 2025 se estimaban 1 millón 714 mil barriles diarios, pero el promedio mensual al cierre de noviembre fue de 1 millón 633 mil. En pocas palabras: menos producción, menos exportación y una estrategia que busca compensarlo con refinación interna, pero con costos claros para el flujo externo de ingresos.



