La presidenta Claudia Sheinbaum negó que México esté enviando más petróleo a Cuba del que ha mandado en años previos, luego de versiones que colocan al país como el principal proveedor de crudo para la isla en 2025. Su postura combina dos mensajes: por un lado, sostiene que no existe un “envío particular” fuera de lo acostumbrado; por el otro, reconoce que, ante la situación actual en Venezuela, México se ha vuelto un proveedor importante para Cuba, porque antes ese papel lo desempeñaba principalmente el gobierno venezolano.
En su explicación pública, Sheinbaum afirmó que el suministro de petróleo a Cuba ha ocurrido por distintas razones a lo largo del tiempo, bajo dos vías: contratos y ayuda humanitaria. Insistió en que el esquema actual se mantiene dentro de ese marco histórico, y que cualquier continuidad responde a compromisos existentes y a apoyos que se han sostenido con el paso de los sexenios.
Qué se sabe del flujo de combustibles en 2025, según lo reportado
Sin entrar en interpretaciones políticas, lo que ha circulado públicamente incluye datos que apuntan a un cambio de peso relativo en el abastecimiento de la isla:
- En 2025, los envíos desde México habrían superado a los provenientes de Venezuela, con referencias a una participación aproximada de 44% frente a 34%.
- Se ha señalado que México mantuvo exportaciones de diésel automotriz y otros combustibles hacia Cuba durante noviembre y diciembre de 2025, y que entre mayo y agosto los envíos habrían crecido con fuerza, con montos estimados por arriba de 3,000 millones de dólares.
- También se reportó una baja temporal en septiembre y octubre, con tres embarques valuados cerca de 70 millones de pesos, antes de que a finales de diciembre arribaran a Cuba dos buques procedentes de México con 80,000 barriles.
Por qué esto importa
El tema no es solo energético: es geopolítico. Cuba enfrenta una crisis eléctrica severa, con cortes que pueden superar 20 horas diarias en amplias zonas, y al mismo tiempo se ha reducido la capacidad de Venezuela para sostener su papel como proveedor. En ese escenario, que México aparezca como un abastecedor relevante tiene implicaciones en:
- Política exterior: equilibra la narrativa de ayuda humanitaria con el costo diplomático que pueda tener en la relación con Estados Unidos.
- Energía y finanzas públicas: cualquier envío sostenido se cruza con la situación de Pemex y la sensibilidad política del uso de hidrocarburos.
- Soberanía y no intervención: Sheinbaum subrayó que cada país decide sobre sus recursos naturales y rechazó que una nación pretenda imponer a otra cómo debe administrar sus relaciones o su petróleo.
En síntesis, el gobierno mexicano busca encuadrar el tema como continuidad histórica (contrato + ayuda), mientras el entorno regional —y la caída del suministro venezolano— vuelve a México un actor más visible en el mapa energético del Caribe.



