La esperada continuación de La Pasión de Cristo ya tiene un plan que explica por qué se perfila como uno de los proyectos religiosos más ambiciosos de los últimos años: no llegará en una sola película, sino en dos entregas con fechas pensadas para coincidir con momentos centrales del calendario cristiano.
El lanzamiento está programado así: la primera parte se estrenará el Viernes Santo, 26 de marzo de 2027. La segunda llegará 40 días después, el 6 de mayo de 2027, en el Día de la Ascensión. Esta estrategia no solo marca un calendario comercial; también busca que el estreno dialogue directamente con el sentido litúrgico de la historia que pretende contar.
Detrás de esa decisión hay otro dato clave: Mel Gibson tardó siete años en escribir el guion, en un proceso descrito como especialmente exigente por el tipo de relato que aborda y por el nivel de precisión que busca. Para ese trabajo, se señala que el director se apoyó en teólogos, expertos en textos bíblicos e historiadores, con la intención de sostener el proyecto en una base sólida y coherente con su enfoque.
En lo industrial, la producción ya está en marcha. El rodaje comenzó en Italia y contempla trabajo en Cinecittà, los estudios de Roma, además de locaciones en Matera, Ginosa, Gravina, Laterza y Altamura, zonas reconocidas por su valor histórico y paisajístico. La producción corre a cargo de Icon Productions y Lionsgate, y el guion está firmado por Gibson junto a Randall Wallace.
También hay un cambio importante en el reparto. Con el tiempo transcurrido, la nueva entrega renovó a sus protagonistas: Jaakko Ohtonen interpretará a Jesús y Mariela Garriga a María Magdalena. La explicación es práctica: por la época en la que se sitúa la historia, mantener a los actores originales habría implicado un uso intensivo —y costoso— de rejuvenecimiento digital.
Con estos elementos, la secuela no solo busca recuperar a una audiencia que convirtió a la primera película en un fenómeno de taquilla (con más de 610 millones de dólares recaudados), sino sostener una apuesta narrativa y de producción de gran escala, reforzada por un estreno dividido y simbólicamente calendarizado.



