En México, la pobreza también se mide con una pregunta simple: ¿alcanza el ingreso para comprar lo indispensable? Para responderla, el INEGI actualizó las Líneas de Pobreza (LP) con datos de diciembre de 2025, que sirven como umbral monetario para saber si los ingresos de una persona cubren la canasta alimentaria (pobreza extrema por ingresos) y la canasta alimentaria + no alimentaria (pobreza por ingresos), diferenciando entre ámbito rural y urbano.
Los montos clave: el “mínimo” mensual por persona
En diciembre de 2025, estos fueron los valores mensuales:
- Línea de pobreza extrema por ingresos (solo canasta alimentaria)
- Rural: $1,854.39
- Urbana: $2,467.15
- Línea de pobreza por ingresos (canasta alimentaria + no alimentaria)
- Rural: $3,451.13
- Urbana: $4,818.14
Dicho en corto: vivir en ciudad requiere un umbral más alto, porque el paquete de bienes y servicios necesarios (y sus precios) suele ser mayor.
Qué pasó con los precios
La inflación general anual de diciembre de 2025 fue de 3.7%, con una inflación mensual de 0.3%. Pero el costo de la canasta alimentaria no se movió igual en todo el país:
- En rural, la canasta alimentaria subió 3.0% anual (por debajo de la inflación general).
- En urbano, subió 4.4% anual (por encima de la inflación).
Eso importa porque la canasta alimentaria es el piso de la supervivencia económica: cuando esa canasta crece más rápido que la inflación general, el golpe al bolsillo se siente primero en lo más básico.
Qué productos empujaron el aumento
En el alza anual de la canasta alimentaria, destacaron rubros con peso directo en la vida cotidiana:
- Alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar (desayuno, comida y cena fuera de casa)
- Bistec de res
- En rural, también la molida de res tuvo una contribución relevante.
- En urbano, destacó la leche pasteurizada de vaca.
Cuando además de comer, hay que pagar lo demás
En la línea que incluye la canasta no alimentaria, el aumento anual fue de 3.5% (rural) y 3.8% (urbano). Aquí, la canasta alimentaria siguió siendo la mayor fuente de presión: explicó 46.8% del incremento en rural y 58.1% en urbano.
En la parte no alimentaria, los rubros con mayor incidencia fueron:
- Rural: cuidados personales y transporte público
- Urbano: educación, cultura y recreación, además de cuidados personales
En términos institucionales, este indicador también marca una transición: a partir de julio de 2025, el INEGI asumió la actualización de estas líneas bajo los mismos criterios metodológicos que se venían utilizando. En otras palabras: cambia el responsable, pero el umbral sigue siendo una referencia clave para dimensionar el bienestar (o su ausencia) con números claros.



