El consumo privado —es decir, lo que gastan los hogares en bienes y servicios— volvió a mostrar movimiento en México. En octubre de 2025, el Indicador Mensual del Consumo Privado (IMCP) creció 0.8% frente a septiembre, con cifras desestacionalizadas. En comparación anual, el avance fue de 4.1%. En pocas palabras: el gasto de las familias se expandió, pero con una característica que vale la pena mirar con lupa.
Porque cuando se desarma el dato, aparece un contraste: el consumo de origen importado fue el que jaló la cifra. En octubre, los bienes importados subieron 6.6% mensual y 20.6% anual (serie desestacionalizada). Mientras tanto, el consumo de bienes y servicios nacionales se mantuvo sin cambio mensual (0.0%) y apenas creció 1.2% anual.
Lo clave en números (octubre 2025)
- Consumo privado total: +0.8% mensual | +4.1% anual
- Consumo nacional: 0.0% mensual | +1.2% anual
- Bienes nacionales: -0.2% mensual | +0.3% anual
- Servicios nacionales: +0.4% mensual | +2.3% anual
- Consumo importado (bienes): +6.6% mensual | +20.6% anual
Este patrón importa por una razón simple: no todo crecimiento del consumo tiene el mismo “mensaje”. Un repunte basado en importaciones puede reflejar mayor demanda, sí, pero también sugiere que la parte doméstica —producción y ventas internas— no está respondiendo con la misma fuerza. En un país donde el consumo es un componente central del PIB por el lado de la demanda, el detalle no es menor.
Además, las cifras originales (no ajustadas por estacionalidad) muestran matices dentro del consumo: a tasa anual, el consumo privado reportó +4.2%. En el desglose, los bienes duraderos nacionales cayeron -3.2% anual y los semiduraderos nacionales bajaron -4.8%, mientras que el consumo importado presentó incrementos fuertes en varios rubros, como duraderos (+25.3%) y no duraderos (+30.3%). Dicho de forma llana: hay señales de compra, pero una parte relevante de ese gasto se está yendo a productos del exterior.
En términos de lectura económica, el IMCP sirve como termómetro del ánimo (y la capacidad) de gasto de las familias. Que suba es una buena noticia, pero cuando el motor principal son importaciones y el consumo nacional se queda prácticamente inmóvil, la pregunta inevitable es qué tan sólido es el impulso interno. Y, sobre todo, qué tanto está logrando la economía convertir ese gasto en actividad y oportunidades dentro del país.



