La reforma electoral que prepara el Ejecutivo entró en una etapa de negociación fina dentro de la propia alianza oficialista. En reuniones recientes, liderazgos de Morena informaron a la presidenta Claudia Sheinbaum sobre ajustes al planteamiento inicial, mientras avanzan conversaciones formales con PVEM y PT para evitar que la iniciativa nazca sin los votos necesarios.
En la discusión, el punto más sensible ha sido la representación proporcional. La idea preliminar de reducir plurinominales se habría modificado: se mantendrían los 32 escaños plurinominales del Senado y también los 200 diputados de representación proporcional en la Cámara de Diputados. El cambio de fondo se movería hacia los asientos de mayoría relativa: la propuesta en la mesa sería bajar de 300 a 200 los distritos, sin tocar los pluris. En paralelo, el recorte al financiamiento de los partidos, que en un inicio se planteó en 50%, se estaría moderando a 25%, con la posibilidad de que el porcentaje aún se ajuste.
El canal político de esta renegociación se ha concentrado en Gobernación. La secretaria Rosa Icela Rodríguez se reunió con la dirigencia del PVEM y sus coordinaciones parlamentarias, donde se reiteró que la figura de plurinominales no desaparecería. Aun así, desde el Verde han subrayado que no existe un texto final, ni fechas definidas de presentación o entrada en vigor, y que su respaldo dependerá de conocer la redacción concreta. En el tema presupuestal, su condición central es que cualquier reducción sea pareja para todas las fuerzas políticas.
El PT, por su parte, ha señalado que el diálogo ya se formalizó y que su prioridad es mantener la unidad de la coalición. Para dar seguimiento, se instaló una mesa de trabajo con representantes de PVEM y PT, y se programaron encuentros con la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, encabezada por Pablo Gómez, con el objetivo de conocer el contenido y, después, pasar a una etapa de análisis y redacción.
En el Senado, la advertencia política ha sido directa: sin acuerdo entre los aliados, la reforma no avanzaría. A esto se suma una señal relevante desde el PVEM: dos senadores de ese partido han reiterado públicamente que no acompañarán una reforma que reduzca plurinominales o altere equilibrios clave del sistema electoral, y que cualquier ajuste debe cuidar principios como la representación de minorías y la equidad entre partidos.
Más allá del detalle técnico, el escenario dibuja una reforma que, antes de llegar al Congreso, se está definiendo por negociación de coalición: qué se recorta, qué se preserva y bajo qué condiciones, en un contexto donde Morena requiere a sus aliados para alcanzar los votos necesarios.



