Un Déjà vu del XLIX: el SB LX será Seahawks vs Patriots

Un Super Bowl LX con déjà vu: Seahawks y Patriots vuelven a perfilarse como finalistas, impulsados por defensa dominante en Seattle y estructura eficiente en New England.

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El próximo domingo no se juegan sólo dos finales de conferencia. Se juega la posibilidad de que la historia, caprichosa y testaruda, decida repetirse. Los partidos de Championship siempre se venden como el clímax de la temporada, sin contar el Super Bowl, pero esta vez cargan con un ingrediente extra: la sensación de déjà vu. Si las piezas caen como muchos anticipamos, el Super Bowl 60 podría enfrentar, otra vez, a Seahawks y Patriots, el mismo duelo que marcó el Super Bowl 49.

Del lado de la Conferencia Americana, el duelo entre Patriots y Broncos prometía ser un partido muy igualado, como todos esperábamos, hasta las noticias posteriores al partido entre Broncos y Bills. Denver parecía tener una ventana real no solo para competir, sino para ganar, pero la fractura de tobillo de Bo Nix los deja sin posibilidades reales: sin su mariscal titular, el ataque perderá ritmo, confianza y, sobre todo, amenaza vertical.

Enfrente está un equipo de New England que ha encontrado orden y carácter bajo el mando de Mike Vrabel. El nuevo head coach ha devuelto a los Patriots una identidad reconocible: una ofensiva letal caracterizada en pases profundos con una de las mayores puntuaciones de la liga y un enfoque pragmático donde el error se castiga caro.

A eso se suma el crecimiento silencioso pero constante de Drake Maye, que no juega para las portadas, pero sí para ganar posesiones clave. Sumado a esto piezas fundamentales como Stefon Diggs, Kayshon Boutte que es una amenaza en rutas largas, Rhamondre Stevenson que ha sido un corredor muy productivo e incluso un pateador confiable en momentos de presión como Andy Borregales.

El domingo veremos un partido donde Denver intentará resistir, pero todo apunta a que la estructura, la experiencia en este tipo de escenarios y sobre todo la falta del qb titular de Broncos inclinan la balanza del lado de Nueva Inglaterra.

En la Conferencia Nacional entre Rams y Seahawks promete ser un partido muy reñido que se definirá por detalles. En la temporada estos equipos ya se enfrentaron 2 veces: 1 victoria para LA por 2 puntos (21-19) y 1 victoria para Seattle por un punto (38-37). Los Rams son una máquina bien aceitada comandada por Sean Mcvay y con recursos para incomodar a cualquiera, especialmente si el partido se vuelve táctico y cerrado.

Sin embargo, Seattle ha demostrado en estos playoffs una contundencia que asusta derrotando a los 49ers por paliza y Rams todo lo contrario, pasando de puntillas contra Panthers y Chicago. Los Seahawks han cerrado la temporada en su mejor versión, con un récord de 14-3 a sus espaldas, el mejor récord de su franquicia en temporada regular y siendo líderes tanto en diferencial de puntos como en la menor cantidad de puntos permitidos.

Bajo la dirección del nuevo entrenador Mike Macdonald, la defensa se ha convertido en el pilar del equipo, permitiendo un promedio de 17.2 puntos por partido, la cifra más baja de la liga con líderes defensivos como Devon Witherspoon y el linebacker Ernest Jones IV claves para generar jugadas cruciales. Todo apunta a que Seattle hará valer su inercia y se llevará el pase al Super Bowl.

Si el próximo domingo confirma lo que hoy parece inevitable, el Super Bowl LX no será solo una final, sino un espejo del pasado. Seahawks y Patriots no llegan como copias exactas de aquellos equipos del XLIX, pero sí como herederos de las mismas identidades: Seattle desde la defensa, la contundencia y el control físico del juego; New England desde la estructura, la ejecución y la frialdad en los momentos decisivos. En una liga que presume renovación constante, la posibilidad de este enfrentamiento resulta tan incómoda como fascinante. No sería una simple repetición, sino una conversación pendiente con la historia, una revancha que el tiempo se negó a cerrar. Y quizá ahí radique su mayor atractivo: en recordarnos que, en la NFL, el pasado nunca termina de irse del todo.

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