La economía mexicana cerró noviembre de 2025 con una señal mixta: el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) bajó 0.2% frente a octubre, aunque en comparación anual creció 1.1%. En sencillo: el nivel general todavía es mayor que el de hace un año, pero el mes mostró un tropiezo que vale la pena leer con lupa, porque ayuda a entender qué partes de la economía están empujando y cuáles están frenando.
El propio IGAE funciona como un “termómetro” mensual del sector real. En noviembre, el resultado se explicó por un retroceso fuerte en actividades primarias, que cayeron 7.0% mensual, y por un descenso en actividades terciarias (servicios) de 0.4%. En contraste, las actividades secundarias (industria) subieron 0.6%, lo que evitó un ajuste más profundo.
A tasa anual, el contraste también es claro: las primarias crecieron 2.9%, las terciarias 1.5%, y las secundarias registraron una ligera baja de 0.1%. Este cruce importa porque cuando la debilidad está en servicios —y no solo en un sector puntual— suele reflejar un ambiente más frágil para el consumo, el comercio y varias actividades urbanas.
Dentro de los movimientos sectoriales del mes, el reporte muestra señales de reacomodo:
- Construcción: avanzó 1.6% mensual y 3.0% anual, uno de los impulsos más claros dentro de las secundarias.
- Manufacturas: subieron 0.5% mensual, pero siguen -0.8% anual, lo que sugiere que el rebote del mes no alcanza para borrar el arrastre.
- Comercio mayorista: cayó -2.2% mensual y -3.8% anual, un dato que suele leerse como enfriamiento en cadenas de distribución.
- Comercio minorista: creció 1.5% mensual y 6.0% anual, mostrando que el consumo no está homogéneamente debilitado.
- Transportes, correos y almacenamiento: bajó -1.4% mensual y -1.1% anual, consistente con menor dinamismo logístico.
- Servicios financieros y de seguros: subieron 1.3% mensual y 3.1% anual, con resiliencia relativa.
- Servicios profesionales, científicos y técnicos: cayeron -1.8% mensual, aunque mantienen crecimiento anual (5.2%).
¿Por qué es relevante este dato? Porque noviembre retrata una economía que no se detiene, pero sí muestra pérdida de ritmo y una composición desigual: industria y construcción ayudan, mientras que servicios y primarias explican el retroceso mensual. Para empresas, hogares y autoridades, esa mezcla suele ser el preludio de un cierre de año con crecimiento más apretado y con diferencias más marcadas entre sectores.



