Canadá: Segunda llamada, segunda

México y Canadá comercian muy por debajo de su potencial. Ante el acoso de Trump, Ottawa busca diversificar y acercarse a México, pero la respuesta de Sheinbaum luce tibia y reactiva.

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Geopolítica y Comercio

A pesar de que México y Canadá son socios comerciales desde hace 32 años, su intercambio está muy por debajo del potencial que esta relación puede alcanzar. Para México, Canadá representó el año pasado el 3.33% de sus exportaciones, el 1.89% de sus importaciones y el 2.61% de su comercio total, siendo la tercera nación más importante para su comercio internacional después de Estados Unidos (60.33% de su comercio total) y China (10.80%). Para Canadá, México representó el 1.21% de sus exportaciones, el 4.29% de sus importaciones y el 2.79% de su comercio total, por detrás de Estados Unidos (65.64% de su comercio total), China (6.23%) y Reino Unido (3.61%).

Desde que arrancó en 1994 el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y hasta que Trump empezó a violar el TMEC el año pasado con diferentes aranceles tanto a México como a Canadá, ambos países se habían convertido en dos de los tres principales proveedores de la economía de Estados Unidos – junto con China – y en los dos principales compradores de productos estadounidenses en el mundo. Con el paso del tiempo, se ha visto la consolidación de varias cadenas de suministros a nivel regional, en particular las del sector automotriz, agroindustrial y de aparatos electrónicos.

Sin embargo, pocos empresarios mexicanos han buscado ingresar al mercado canadiense a pesar de que la normatividad es prácticamente la misma que la del mercado estadounidense, y el gobierno mexicano no ha desarrollado hasta ahora una campaña robusta para promover el comercio hacia Canadá. Por su parte, México es percibido en el país de la hoja de maple, sobre todo por la oposición, como el principal competidor del país en su mercado más importante, los Estados Unidos, lo que ha llevado a que líderes, como el premier de Ontario, Doug Ford, hayan pedido a su gobierno que México sea excluido del TMEC, argumentando que la triangulación de productos chinos a través de territorio mexicano ha generado pérdida de empleos en esa nación.

Luego de varios meses de intentar, sin éxito, la negociación de un acuerdo bilateral sobre seguridad, migración y comercio con el gobierno de Trump, el primer ministro Carney declaró en agosto que la relación que hubo con Estados Unidos no sólo había cambiado sustancialmente, sino que nunca volvería a ser la misma. Por ello, Canadá iniciaría la diversificación de su comercio – el año pasado Estados Unidos representó el 72.40% de las exportaciones canadienses y el 59.17% de sus importaciones – y buscaría relaciones con países que fueran afines, a lo que siguió la negociación de nuevos acuerdos con China y otras naciones.

Como parte de esta estrategia, Carney visitó a Sheinbaum en septiembre, firmó un detallado plan de acción para promover el comercio y la inversión entre ambas naciones y anunció que una misión comercial visitaría México en los próximos meses. Desde entonces, el gobierno canadiense ha dado numerosas señales de su interés por lograr un acercamiento importante con el gobierno de Sheinbaum, quien no ha tenido la misma respuesta. La delegación que encabezó el ministro Dominic LeBlanc, quien será la contraparte de Ebrard en la renegociación del TMEC, fue una de las más nutridas, con más de 240 organismos y empresas de todo el territorio canadiense y con actividades toda la semana en México, Monterrey y Guadalajara; el gobierno canadiense ha hablado siempre del futuro del tratado como un acuerdo trilateral; y ha evitado hacer comentarios controversiales. Sin embargo, la inseguridad que prevalece en territorio mexicano y que ha afectado a varias empresas canadienses no se ha podido ignorar y la prensa de ese país lo comentó.

Carney ha enfrentado el acoso de Trump de una manera muy diferente que Sheinbaum. Mientras que la presidenta ha realizado diversas acciones, siempre de manera reactiva, que le han comprado tiempo ante una posible acción de Trump en territorio mexicano, Carney ha buscado nuevos aliados internacionales que lo apoyen y ha iniciado varios programas domésticos para crear nuevos polos de crecimiento, como el que da preferencia a las empresas canadienses para ser proveedores de la industria militar, al momento que aumenta el gasto de este sector, y abriendo la licitación para la construcción de nuevos submarinos a empresas de Asia y Europa. En este caso, veremos si México aprovecha las oportunidades de comercio e inversión que representa Canadá o si Sheinbaum mantiene el aislamiento de México por miedo a un reclamo de Trump, que puede ser inconsecuente.

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