Tras la detención del presidente de la República Bolivariana de Venezuela orquestado por el gobierno de los Estados Unidos de América el pasado 3 de enero del presente año surgió una de las primeras dudas que todos nos llegamos a hacer ¿ahora qué sigue? Después de tantos años de señalar al presidente venezolano por violaciones hacia los derechos humanos, un ascenso al poder ilegítimo y una política cuestionable para su país –entre otras cosas-, finalmente fue capturado a manos de otro Estado intervencionista, Estados Unidos. Un sueño para muchos, una pesadilla para otros, pero siempre con la misma pregunta ¿cuál es el precio a pagar por ponerle fin a un gobierno que metió en crisis a todo un país?
Con este par de preguntas pongo título a esta columna de opinión ¿Qué sigue para Venezuela?; a partir de una pregunta que nunca pensamos tan pronto porque este gobierno se reelegía en cada campaña. La crisis económica, política y social en Venezuela se remonta a los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro –al menos en su punto más fuerte-, donde fue marcada por una hiperinflación, incremento de la pobreza, mortalidad infantil, delincuencia y una emigración masiva en el país. Mismos problemas que fueron originados por una mala praxis en la política de ambos gobiernos desde ejecuciones extrajudiciales hasta el abuso del propio poder que han ideado cualquier estrategia para mantenerse por tantos años, sin embargo, el gobierno sigue alegando que hay una guerra comercial contra el país sudamericano, situación que si ha afectado –como la caída en los precios del petróleo y el endeudamiento público- pero hay otros factores a considerar y sus estrategias no han sido las mejores como la corrupción y la expropiación.
Tras la detención de Maduro por parte de Washington la incertidumbre creció no solo alrededor del propio Maduro sino también de su pueblo, sobre cómo se va a gobernar al país tras su ausencia. El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez a asumir la jefatura de Estado debido a la “ausencia forzosa” de Maduro, esto respaldado en la Constitución que el vicepresidente puede suplir las faltas temporales o absolutas del presidente en turno, -de acuerdo con la presidenta de la Sala Constitucional, Tania D’Amelio”. Aunque Trump aseguró que van a gobernar Venezuela hasta una transición segura.
Actualmente el panorama parece no cambiar mucho, Delcy Rodríguez sigue en el cargo, pero a pesar de ser simpatizante del chavismo se ha acercado más a Washington para iniciar la reconstruir la relación diplomática. Cabe destacar que pocos opositores de Maduro han participado en esta transición del país, por lo tanto, ha desatado una gran sorpresa para los simpatizantes de Maduro dentro de la política.
Si bien esta transición política de Venezuela ha generado más dudas que certezas debido a su complejidad y la situación jurídica con Maduro sigue en proceso podemos concluir posibles escenarios que hasta el día de hoy y con todo lo que ha pasado podría concluir la transición. La primera y la más probable a criterio propio es que el proceso judicial siga con Maduro pero que Washington seguiría presionando –como con la detención de Maduro- a Caracas de diversas maneras, principalmente en lo económico que es de sus más grandes debilidades si es que el proceso judicial no resulta como Washington lo desea, la segunda y última es que los simpatizantes de Maduro puedan planear un golpe de Estado contundente y que llame la atención para mostrar su completo apoyo a Maduro, tensando aún más la situación en Venezuela. Finalmente, otra situación a reflexionar es: ¿hasta qué punto son tolerables las intervenciones? Ya que han habido demasiados casos de intervención y dependiendo del autor, la comunidad internacional reacciona diferente.



