Guerra de Ucrania: cuatro años de desgaste

Rusia ocupa 20 % del territorio ucraniano tras cuatro años de guerra marcada por trincheras, drones y un elevado costo humano.

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La guerra en Ucrania cumplirá este martes cuatro años desde el inicio de la invasión rusa el 24 de febrero de 2022, en un escenario definido por un frente estabilizado, avances limitados y un elevado costo humano. Rusia mantiene aproximadamente el 20 % del territorio ucraniano, mientras Ucrania resiste sin que ninguna de las partes haya logrado una ruptura estratégica decisiva.

Desde el comienzo del conflicto, Moscú ha consolidado el control de:

  • La totalidad de la provincia de Lugansk.
  • Una parte relevante de Donetsk, ambas integradas en la región del Donbás.
  • Zonas de Jersón y Zaporiyia.
  • Presión constante en Járkov y Sumi.

Pese a que las fuerzas rusas informan de la captura frecuente de pequeñas localidades, no han logrado ocupar completamente el Donbás, uno de los objetivos centrales de la ofensiva. El frente, de aproximadamente 2.000 kilómetros, permanece estable, con avances territoriales reducidos y combates concentrados en posiciones fortificadas.

Coste humano y dinámica militar

El impacto en vidas es significativo. Estimaciones del Center for Strategic and International Studies (CSIS) sitúan las bajas rusas en 1,2 millones desde 2022, con entre 275.000 y 325.000 muertos. En el caso ucraniano, las bajas se estiman entre 500.000 y 600.000, con entre 100.000 y 140.000 fallecidos. De mantenerse la tendencia, el total combinado podría acercarse a los dos millones en 2026.

Entre 2024 y 2025, Rusia ha conquistado cerca del 1 % adicional del territorio ucraniano. En 2025, el avance alcanzó 4.831 kilómetros cuadrados, además de la recuperación del control en la región rusa de Kursk, donde fuerzas ucranianas se habían internado. El coste estimado para Rusia es de 78 bajas por kilómetro cuadrado ganado.

La última ciudad importante tomada fue Bajmut, mientras que en Pokrovsk la resistencia ucraniana continúa tras dos años de campaña. Moscú busca ampliar su control en Donetsk y presionar hacia la provincia de Dnipropetrovsk, aunque el Donbás presenta amplias fortificaciones que podrían prolongar los combates durante un año o más.

Guerra de trincheras y drones

El conflicto evolucionó hacia una guerra de desgaste tras la contraofensiva ucraniana de noviembre de 2022, cuando Kiev recuperó casi dos tercios del territorio inicialmente ocupado. Desde entonces, la dinámica combina trincheras, escaramuzas y un uso intensivo de tecnología.

En el ámbito aéreo, Rusia ha reducido el protagonismo de su aviación convencional y ha incrementado el uso de misiles y drones. Durante 2025 lanzó:

  • Más de 54.000 drones de largo alcance.
  • 1.900 misiles contra territorio ucraniano.

Los ataques se han dirigido a instalaciones militares, infraestructuras energéticas y áreas urbanas. El patrón incluye bombardeos continuos sobre el sistema energético, con reparaciones que restablecen el servicio en pocos días, obligando a reiniciar los ciclos de ataque.

Ucrania, por su parte, ha focalizado ataques contra instalaciones petrolíferas rusas y depende en gran medida de sistemas automatizados y defensa antiaérea.

Apoyo internacional y limitaciones

La resistencia ucraniana ha estado vinculada al respaldo de aliados europeos y estadounidenses. Tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos dejó de ser el principal proveedor de armas, rol que asumieron la Unión Europea y aliados europeos, incluido el Reino Unido.

Entre los instrumentos activados destacan:

  • Un fondo de casi 3.400 millones de euros impulsado por miembros de la OTAN bajo la Prioritised Ukraine Requirements List (PURL).
  • Un paquete de ayuda financiera de 90.000 millones de euros aprobado por la Unión Europea a finales de 2025, en forma de préstamo.

Estados Unidos mantiene apoyo de inteligencia satelital y el uso del sistema de comunicaciones Starlink, financiado por aliados.

En el terreno militar, Kiev solicita sistemas antiaéreos Patriot. El coste de un misil Patriot oscila entre 1,6 y 3,3 millones de euros, frente a drones kamikaze rusos cuyo precio no alcanza los 30.000 euros. Además, los Patriot no resultan eficaces frente a misiles de mayor alcance como el Oreshnik.

Factor humano

Ucrania enfrenta escasez de personal. Las tropas presentan una edad promedio elevada y se registran niveles significativos de deserción. El país no recluta de forma forzosa a menores de 25 años, mientras Rusia incorpora efectivos desde los 18.

En paralelo, Moscú mantiene la exigencia de que Ucrania retire sus tropas de las zonas aún bajo su control en Donetsk como condición para un alto el fuego. El presidente ruso, Vladímir Putin, sostiene esa demanda, mientras el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, la rechaza.

A cuatro años del inicio del conflicto, el escenario se caracteriza por una guerra de desgaste, avances limitados y una combinación de trincheras, drones y misiles que mantiene la confrontación activa sin una resolución militar visible en el corto plazo.

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