La región de Donetsk se ha consolidado como el principal escollo en las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania, en un escenario marcado por la devastación material, el desplazamiento poblacional y el control territorial ejercido desde 2014 por fuerzas prorrusas en su capital.
En Krasnogórivka, pequeña ciudad al oeste de Donetsk, un camión de la Cruz Roja distribuye ayuda humanitaria a los aproximadamente 80 vecinos que permanecen allí. Antes de la guerra, la localidad superaba los 15.000 habitantes. La fase activa de los combates en esta zona se prolongó durante más de seis meses y dejó edificios destruidos casi en su totalidad.
La asistencia incluye, por persona, una caja con alimentos, otra con productos higiénicos y nueve garrafas de agua de cinco litros, con una reserva estimada para un mes y medio. La operación es coordinada por la Cruz Roja de Donetsk y el Comité Internacional de la Cruz Roja. La mayoría de quienes permanecen en la ciudad son personas mayores que no han podido o no han querido abandonar el lugar.
Krasnogórivka fue, junto con Márinka y Avdiivka, uno de los bastiones de Kiev en esta zona. Tras su captura, Rusia logró alejar el frente de la capital regional de Donetsk, ciudad bajo control indirecto o directo prorruso desde 2014 y con casi un millón de habitantes.
Devastación y control territorial
La magnitud de los daños en Krasnogórivka refleja la intensidad de los enfrentamientos. La mayoría de los edificios presentan daños estructurales graves. En algunos inmuebles solo un apartamento ha quedado habitable tras bombardeos e incendios. Aunque no hay calefacción, en los pocos edificios donde aún reside población se restableció la electricidad hace aproximadamente un año.
La región de Donetsk ha sido escenario de algunas de las batallas más sangrientas de estos cuatro años de guerra a gran escala en Ucrania. Gran parte del territorio ha quedado destruido, configurando una crisis humanitaria y económica de amplio alcance.
El conflicto en esta zona se remonta a 2014, cuando tras las manifestaciones proeuropeas y las revueltas del Maidán, y la posterior huida del presidente prorruso Viktor Yanukóvich, se produjo la toma de Crimea por parte de Rusia. En ese mismo año, líderes prorrusos protagonizaron protestas y disturbios que desembocaron en la autoproclamación de la República Popular de Donetsk, formalizada en el edificio administrativo de la capital regional.
Entre los elementos que definen el peso de Donetsk en las negociaciones destacan:
- Control prorruso de la capital regional desde 2014.
- Autoproclamación de la República Popular de Donetsk ese mismo año.
- Captura de bastiones como Krasnogórivka, Márinka y Avdiivka.
- Desplazamiento masivo de población: de más de 15.000 habitantes a unos 80 en Krasnogórivka.
- Cuatro años de guerra a gran escala en Ucrania.
Impactos humanos y políticos
La prolongación del conflicto ha dejado secuelas en la población. En Donbás, la combinación de destrucción, desplazamiento y combates continuos ha generado un entorno marcado por la precariedad material y el trauma psicológico. La región ha atravesado una crisis humanitaria y económica que afecta a quienes permanecen en el territorio.
En el plano político, Donetsk concentra varios de los puntos más sensibles para cualquier negociación de paz: el estatus del territorio, el control administrativo y la legitimidad de las estructuras proclamadas en 2014. La presencia de pasaportes rusos entre residentes que se identifican como ucranianos refleja la complejidad administrativa y de identidad en la zona.
El control de ciudades estratégicas ha permitido modificar las líneas del frente y asegurar posiciones alrededor de la capital regional. Este factor territorial condiciona cualquier discusión sobre fronteras, soberanía y seguridad.
Perspectivas en la negociación
El carácter estratégico de Donetsk y su historia reciente convierten a la región en un eje central en las conversaciones entre Moscú y Kiev. La devastación acumulada, la transformación demográfica y el entramado político surgido desde 2014 sitúan a este territorio como punto crítico para un eventual acuerdo.
Mientras continúan las operaciones humanitarias para sostener a los residentes que permanecen en zonas afectadas como Krasnogórivka, la definición del futuro de Donetsk permanece en el centro del tablero diplomático. La evolución de las negociaciones dependerá en gran medida de cómo se aborde el estatus y el control de esta región, escenario de algunos de los combates más intensos de la guerra.




