El mercado laboral cerró el cuarto trimestre de 2025 con una combinación de señales: más personas en la población económicamente activa, un nivel de desocupación estable, una subocupación en descenso y una informalidad al alza. En el trimestre octubre–diciembre, la población económicamente activa (PEA) sumó 61.3 millones de personas, con una tasa de participación económica de 59.3% entre la población de 15 años y más.
En ese mismo periodo, la población ocupada fue de 59.8 millones y la desocupada de 1.6 millones, lo que ubicó la tasa de desocupación en 2.5%. La subocupación se redujo: 4.1 millones de personas estuvieron en esa condición y representaron 6.9% de la población ocupada, por debajo del 8.2% observado un año antes. En contraste, la tasa de informalidad laboral se colocó en 55.0%, por arriba del 54.5% del cuarto trimestre de 2024.
Núcleo de resultados
Los principales indicadores nacionales del trimestre quedaron en los siguientes niveles:
- PEA: 61.3 millones (tasa de participación 59.3%)
- Ocupación: 59.8 millones
- Desocupación: 1.6 millones (tasa 2.5%)
- Subocupación: 4.1 millones (tasa 6.9%)
- Informalidad laboral: 55.0%
A la par, la población no económicamente activa (PNEA) sumó 42.1 millones; dentro de ella, 5.3 millones se declararon disponibles para trabajar.
Sectores con movimientos en la ocupación
Por sector, el empleo se distribuyó con predominio del terciario. En el cuarto trimestre de 2025, trabajaron:
- Sector primario: 6.2 millones (10.4%)
- Sector secundario/industrial: 14.7 millones (24.6%)
- Sector terciario: 38.4 millones (64.3%)
En el detalle por ramas, se reportaron cambios anuales relevantes (selección de los más representativos):
- Comercio: 20.1% de la ocupación y +298 mil personas
- Construcción: +106,691 personas (dentro del sector secundario)
- Transportes, comunicaciones, correo y almacenamiento: +92,409 personas
- Gobierno y organismos internacionales: +76,468 personas
- Servicios sociales: -237,898 personas
- Industria manufacturera: -48,375 personas
Este patrón describe un trimestre donde el incremento neto de la ocupación convive con caídas puntuales en ramas específicas, en particular manufacturas y servicios sociales.
Posición en la ocupación e ingresos
La estructura del empleo también cambió por tipo de inserción laboral. En comparación anual, se observaron movimientos en subordinación, trabajo por cuenta propia y empleadores:
- Subordinados y remunerados: 41.2 millones (69.0%), -113,493
- Por cuenta propia: 13.0 millones (21.7%), +291,164
- Empleadores: 3.6 millones (6.0%), +125,508
- No remunerados: 2.0 millones (3.3%), -4,871
En niveles de ingreso (con referencia en salarios mínimos equivalentes), destacó el peso de los rangos bajos:
- Hasta 1 salario mínimo: 42.6% (+615,313)
- Más de 1 y hasta 2 salarios mínimos: 30.7% (+1,377,642)
- Más de 2 y hasta 3 salarios mínimos: 6.2% (+158,346)
- No especificado: 12.7% (-1,706,335)
Subocupación baja, informalidad alta
La caída de la subocupación a 6.9% implica que una menor proporción de ocupados declaró necesidad y disponibilidad de trabajar más horas. Al mismo tiempo, la informalidad avanzó: 32.9 millones de personas se ubicaron en modalidades de empleo informal, equivalentes al 55.0% de la ocupación.
Dentro de esa informalidad, se reportaron los siguientes componentes (total y participación dentro de la ocupación):
- Sector informal: 17.6 millones (29.5%)
- Empresas, gobierno e instituciones: 7.7 millones
- Ámbito agropecuario: 5.3 millones
- Trabajo doméstico remunerado: 2.2 millones
En condiciones de inserción más frágiles, la tasa de condiciones críticas de ocupación se ubicó en 36.7% (frente a 35.4% un año antes).
Lectura económica
El cierre del año muestra un mercado laboral con aumento en población ocupada (+298 mil personas) y un nivel de desocupación prácticamente sin cambio en tasa (2.5%). La mejora más clara aparece en subocupación, que retrocede a 6.9%, sugiriendo menor presión por ampliar horas entre quienes ya tienen trabajo.
El punto de tensión está en la informalidad: con 55.0% de la ocupación en ese esquema, el avance del empleo no se traduce, en el mismo sentido, en una reducción del peso de modalidades sin protección laboral. Además, el aumento de la tasa de condiciones críticas de ocupación a 36.7% acompaña esa lectura: el empleo crece, pero una proporción importante permanece con ingresos y jornadas en condiciones consideradas críticas.
Relevancia para hogares, empresas y política pública
Para los hogares, el dato central es doble: la subocupación baja, pero la informalidad sube. Eso ordena un escenario donde más personas tienen trabajo, aunque una parte significativa lo hace en esquemas de mayor vulnerabilidad laboral. La distribución de ingresos también es relevante: 42.6% percibió hasta un salario mínimo y 30.7% más de uno y hasta dos.
Para las empresas, el movimiento sectorial muestra dónde se expandió la ocupación (comercio, construcción y transporte) y dónde se contrajo (manufacturas y servicios sociales). En la estructura del empleo, el incremento de trabajo por cuenta propia y de empleadores convive con una reducción en subordinados remunerados, lo que marca cambios en la composición del mercado laboral.
Para la política pública, los indicadores dejan una agenda inmediata: sostener la mejora en subocupación, atender la expansión de la informalidad y monitorear el aumento de la tasa de condiciones críticas de ocupación, que se ubicó en 36.7%.



