Negociaciones Irán EE.UU.: escollos del acuerdo nuclear

La tercera ronda en Ginebra avanza con progresos técnicos, pero persisten diferencias sobre enriquecimiento, sanciones y verificación del programa nuclear iraní.

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Las negociaciones entre Estados Unidos y Irán entraron en una nueva fase con la tercera ronda celebrada este jueves en Ginebra, en apenas cuatro semanas. La jornada estuvo marcada por intercambios prolongados, consultas con las capitales y la previsión de conversaciones técnicas la próxima semana en Viena.

El encuentro comenzó a las 10:00 hora local en la representación diplomática de Omán en la ciudad suiza. Durante más de tres horas y media, las delegaciones intercambiaron propuestas y observaciones a través del mediador omaní. A las 13:15 se abrió una pausa prolongada para consultas con Teherán y Washington que se extendió cerca de cuatro horas. Los contactos se reanudaron hacia las 17:45 y concluyeron pasadas las 20:00.

La ronda dejó avances técnicos parciales y confirmó que las negociaciones continuarán tras nuevas consultas en las respectivas capitales. El próximo paso será una reunión a nivel técnico el lunes en Viena, centrada en detalles específicos del expediente nuclear y en el alivio de sanciones.

Medidas y alcances

El núcleo del desacuerdo es técnico y gira en torno a la capacidad de enriquecimiento de uranio de Irán y el alcance del eventual levantamiento de sanciones. Las posiciones en disputa incluyen:

  • La exigencia estadounidense de reducir el enriquecimiento iraní a niveles mínimos o incluso a “cero”.
  • La defensa iraní de su derecho a mantener un programa nuclear civil bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear, firmado en 1970.
  • El debate sobre el volumen y porcentaje del material ya acumulado.
  • La discusión sobre el régimen de inspecciones y verificación internacional.
  • El alcance y secuencia del alivio de sanciones.

Irán sostiene que el enriquecimiento con fines civiles no está prohibido por el TNP y que su industria nuclear responde a objetivos energéticos y médicos, incluido un reactor civil operativo en Bushehr. Para Washington, la capacidad potencial asociada a altos niveles de enriquecimiento constituye el principal problema de seguridad.

Las cifras en disputa

El último informe del Organismo Internacional de Energía Atómica correspondiente a noviembre de 2025 señala que, hasta el 13 de junio de ese año, Irán disponía de:

  • 184,1 kilos de uranio enriquecido al 20 %.
  • 440,9 kilos de uranio enriquecido al 60 %.

El uranio natural contiene aproximadamente un 0,7 % de U-235. A partir del 20 % se considera altamente enriquecido, mientras que el 60 % se sitúa en una franja técnicamente cercana al umbral del 90 %, asociado al grado militar.

Irán cuenta además con centrifugadoras avanzadas operativas y mantiene inspecciones incompletas desde junio de 2025. El OIEA ha señalado que no ha podido verificar plenamente el stock iraní y que se trata del único Estado no poseedor de armas nucleares bajo el TNP que produce y acumula material en esos niveles.

El enriquecimiento no es ilegal en sí mismo, pero el volumen y los porcentajes acumulados reducen el margen diplomático y elevan la presión sobre la arquitectura de no proliferación.

Impactos regionales y globales

El programa nuclear iraní tiene implicaciones que trascienden el ámbito bilateral. El debate no se limita a la eventual fabricación de un arma, sino al efecto regional que podría desencadenar un cruce del umbral nuclear.

Entre los actores relevantes en el tablero figuran:

  • Estados Unidos, que impulsa nuevas condiciones para un acuerdo.
  • Irán, que defiende la continuidad de su programa civil.
  • Omán, que actúa como mediador.
  • El OIEA, encargado de la verificación técnica.
  • Israel, no signatario del TNP y con política de ambigüedad estratégica.
  • Arabia Saudí, mencionado como posible actor de equilibrio regional en caso de escalada.

Israel no es parte del TNP y sus instalaciones no están sometidas al régimen de inspecciones aplicable a los Estados firmantes. Estimaciones del Stockholm International Peace Research Institute sitúan su arsenal en torno a 90 cabezas nucleares, con capacidad técnica para ampliarlo. Este contexto alimenta en Teherán la percepción de desequilibrio en el sistema internacional de no proliferación.

La acumulación de material enriquecido por parte de Irán y las dificultades de verificación añaden presión a un entorno regional marcado por rivalidades abiertas. El temor en Washington y Tel Aviv es que una alteración del equilibrio incentive intentos de compensación por parte de otros actores regionales.

Próximos pasos

Las partes reanudarán las negociaciones tras consultas en Washington y Teherán. El lunes se celebrarán conversaciones técnicas en Viena para abordar:

  • Detalles específicos del expediente nuclear.
  • Modalidades de verificación.
  • Condiciones y calendario del alivio de sanciones.

La tercera ronda en Ginebra confirma un proceso activo, con avances en algunos puntos y desacuerdos en otros. La evolución de las cifras de enriquecimiento, el régimen de inspecciones y la definición de límites aceptables marcarán el margen de entendimiento en las próximas semanas.

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