La frontera entre Pakistán y Afganistán volvió a convertirse en escenario de enfrentamientos directos tras una nueva serie de bombardeos lanzados por Pakistán contra las ciudades afganas de Kabul, Paktika y Kandahar en la madrugada del viernes 27 de febrero. La ofensiva aérea se produjo en medio de una escalada de ataques transfronterizos y consolidó una fase de confrontación que autoridades paquistaníes definieron como “guerra abierta” contra el gobierno afgano.
La secuencia de hechos se aceleró en cuestión de días. El jueves por la noche, el Talibán en Afganistán anunció una operación “a gran escala” contra puestos militares fronterizos paquistaníes. Horas después, Islamabad respondió con bombardeos sobre territorio afgano.
El nuevo ciclo de hostilidades ocurre tras un frágil cese el fuego acordado en octubre, luego de enfrentamientos mortales en la frontera. Ese entendimiento no logró estabilizar la situación y los choques se reanudaron recientemente, con ambas partes asegurando haber infligido bajas severas al adversario.
Escalada militar y ruptura del alto el fuego
Los hechos recientes incluyen:
- Bombardeos paquistaníes en Kabul, Paktika y Kandahar el viernes 27 de febrero.
- Anuncio del Talibán afgano de una ofensiva “a gran escala” el jueves por la noche.
- Reanudación de enfrentamientos tras el cese el fuego acordado en octubre.
- Declaración de “guerra abierta” contra el gobierno de Afganistán por parte del ministro de Defensa paquistaní, Khawaja M Asif.
- Pronunciamiento del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, sobre la capacidad de su país para “aplastar cualquier ambición agresiva”.
El Talibán afgano sostuvo que su operación fue lanzada en respuesta a bombardeos de comienzos de la semana, los cuales dejaron al menos 18 muertos. La cadena de acciones y represalias consolidó un intercambio directo de fuerza militar entre ambos Estados.
Actores y posiciones
El conflicto involucra de manera directa a tres actores principales:
- El gobierno de Pakistán, encabezado por el primer ministro Shehbaz Sharif.
- El Ministerio de Defensa de Pakistán, bajo la conducción de Khawaja M Asif.
- El gobierno de Afganistán bajo control del Talibán.
Las declaraciones oficiales endurecieron el tono político. Islamabad enmarcó sus acciones como respuesta a agresiones transfronterizas, mientras que el Talibán presentó su ofensiva como represalia por ataques previos.
Ambas partes afirman haber causado bajas significativas en los enfrentamientos recientes. No se han difundido cifras adicionales más allá de las 18 muertes atribuidas por el Talibán a bombardeos anteriores.
Impactos regionales y de seguridad
La ruptura del alto el fuego de octubre tiene implicancias inmediatas en la seguridad fronteriza. La frontera entre ambos países se ha convertido nuevamente en zona activa de operaciones militares, con ataques aéreos y ofensivas terrestres contra puestos fronterizos.
Entre los efectos directos derivados de la escalada se identifican:
- Reanudación de hostilidades armadas tras un acuerdo de cese el fuego.
- Intensificación de ataques a través de la frontera.
- Declaraciones oficiales que formalizan el estado de confrontación.
- Víctimas mortales en territorio afgano.
El uso de bombardeos sobre ciudades como Kabul y Kandahar amplía el alcance del conflicto más allá de puestos fronterizos y refuerza la dimensión estatal de la confrontación.
Qué sigue
El escenario inmediato está marcado por la ausencia de un nuevo acuerdo de alto el fuego y por el intercambio continuo de ataques. El cese el fuego de octubre no logró consolidarse, y la declaración de “guerra abierta” formaliza una etapa de confrontación directa.
La evolución del conflicto dependerá de la continuidad o suspensión de operaciones militares a ambos lados de la frontera y de la posibilidad de restablecer mecanismos de contención. Por ahora, los bombardeos del 27 de febrero y la ofensiva anunciada por el Talibán configuran un punto de inflexión en una relación bilateral que atraviesa uno de sus momentos más tensos recientes.




