Petróleo se dispara por tensión en Ormuz

El Brent sube 9% y supera los 80 dólares tras el ataque a Irán; navieras suspenden operaciones ante riesgo en el estrecho de Ormuz.

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El precio del petróleo registró este lunes un alza del 9% y superó los 80 dólares por barril de Brent, referencia en Europa, tras el ataque lanzado el fin de semana por Estados Unidos e Israel sobre Irán. El repunte coincide con la creciente tensión en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del comercio mundial de crudo y cuya operatividad concentra la atención de los mercados energéticos.

Aunque el paso marítimo no ha sido cerrado de forma oficial, las navieras comenzaron a modificar rutas y suspender operaciones en la zona. El encarecimiento del transporte marítimo añade presión a los precios en un mercado que ya había experimentado un episodio similar a finales de junio, cuando ataques contra instalaciones nucleares iraníes llevaron al Brent a niveles comparables antes de estabilizarse tras confirmarse la continuidad de los flujos de crudo.

La actual escalada incluye un componente adicional: el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, tras el cual la Guardia Revolucionaria advirtió que el tránsito por el estrecho “ya no es seguro”. En paralelo, se produjeron acciones directas sobre infraestructuras energéticas en la región.

Medidas y alcances

La tensión en el Golfo se refleja en una serie de hechos concretos:

  • Ataque con drones contra la mayor refinería de Saudi Aramco, que obligó al cierre de sus operaciones.
  • Suspensión este lunes de la producción de gas natural licuado (GNL) en Catar.
  • Suspensión de operaciones en el estrecho de Ormuz por parte de Mediterranean Shipping Company (MSC) y Maersk.
  • Decisión similar de Mitsui O.S.K. Lines, Nippon Yusen y Kawasaki Kisen.
  • Reorganización de la navegación de buques en el golfo Pérsico por Cosco Shipping.
  • Anuncio de la OPEP+, liderada por Arabia Saudí y Rusia, de aumentar la producción en 206.000 barriles diarios.

El estrecho de Ormuz constituye la única salida al océano para el petróleo procedente de Arabia Saudita, Kuwait, Catar y Emiratos Árabes Unidos. La interrupción o encarecimiento del tránsito por esa vía impacta directamente en las exportaciones dirigidas principalmente a países asiáticos.

En India y Japón, la mayor parte de las importaciones de petróleo procede del Golfo Pérsico, en su mayoría de Irán. En el caso de China, alrededor del 35% de sus importaciones energéticas tienen ese origen. La alternativa por oleoducto es limitada, lo que acentúa la dependencia del transporte marítimo.

Irán dispone de vías logísticas complementarias. Entre el 30% y el 35% del comercio de productos petrolíferos entre Irán y Pakistán se realiza por carretera, lo que permite mantener parte de sus exportaciones al margen de un eventual bloqueo marítimo.

La crisis en el estrecho se suma a las dificultades de navegación en el mar Rojo. De consolidarse ambas restricciones, las rutas comerciales entre Oriente Próximo y Europa tendrían que desviarse por el Cabo de Buena Esperanza, lo que alargaría aproximadamente un 50% los tiempos de tránsito y elevaría los costos de transporte.

Impactos regionales y globales

El encarecimiento del crudo se trasladó a los mercados financieros europeos. El IBEX 35 perdió cerca de un 3% en la apertura y descendió por debajo de los 18.000 puntos. En contraste, Repsol avanzó más de un 4% en el arranque de la sesión, impulsada por la subida del petróleo.

La Unión Europea, dependiente de materias primas e hidrocarburos importados, ya refleja los efectos del aumento de precios. El impacto se produce pese a que la mayor parte de las exportaciones que atraviesan Ormuz no tienen como destino principal el bloque comunitario.

El mercado petrolero internacional incorpora también el papel de Estados Unidos. Precios por encima de los 70 u 80 dólares por barril se sitúan en un rango favorable para su industria, que enfrenta dificultades cuando el crudo cae por debajo de los 55 o 60 dólares. En un escenario prolongado de tensión, diversos países tendrían que diversificar sus fuentes de suministro, con Estados Unidos como uno de los proveedores disponibles. En los últimos años, ese país se consolidó como el mayor productor mundial de hidrocarburos, superando a Rusia y Arabia Saudita, posición reforzada tras asumir el control de la industria petrolera venezolana.

Europa cuenta con un aprovisionamiento considerado razonable y con más actores energéticos en juego que en crisis anteriores, como la invasión rusa en Ucrania, cuando el suministro se interrumpió de forma abrupta. La apertura del mercado de petróleo venezolano mediante licencias europeas añade una fuente adicional de abastecimiento ante eventuales restricciones en Ormuz.

Próximos pasos

La evolución del precio del Brent y la estabilidad del tránsito por el estrecho de Ormuz marcarán el desarrollo inmediato del mercado energético. El aumento anunciado por la OPEP+ de 206.000 barriles diarios no logró disipar los temores a una interrupción del suministro por la principal vía marítima del Golfo.

La continuidad o ampliación de las suspensiones de navieras, el estado de las infraestructuras energéticas afectadas y la duración de la tensión regional determinarán el comportamiento de los precios y de las cadenas de suministro en las próximas semanas.

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