La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó el relevo en la Agencia Nacional de Aduanas de México y nombró a Héctor Alonso Romero Gutiérrez como nuevo titular del organismo, en sustitución de Rafael Marín Mollinedo, quien dejará el cargo para incorporarse a tareas del gobierno federal en Yucatán.
El cambio fue anunciado en Palacio Nacional, donde la mandataria explicó que Marín Mollinedo ya había planteado desde antes su intención de permanecer solo un año al frente de Aduanas. Aunque ese plazo se extendió, la salida se concretó ahora con un nuevo encargo territorial. Sheinbaum indicó que el exfuncionario colaborará en Yucatán como delegado, en funciones vinculadas con Bienestar o con Gobernación.
La presidenta defendió el desempeño de Marín Mollinedo en la Agencia Nacional de Aduanas y sostuvo que durante su gestión la recaudación creció de manera importante en 2025. Con esa valoración, buscó cerrar versiones sobre una salida por razones distintas al relevo administrativo y enmarcó el movimiento como parte de una redistribución de funciones dentro del gobierno federal.
El relevo también definió una nueva prioridad para la ANAM. Sheinbaum señaló que Héctor Alonso Romero Gutiérrez tendrá dos encargos centrales al frente del organismo:
- seguir aumentando la recaudación en Aduanas;
- encabezar los procesos de digitalización;
- incorporar nuevas tecnologías en las aduanas del país;
- coordinar ese trabajo con las direcciones de aduanas marinas y terrestres.
La designación coloca en la dirección de Aduanas a un perfil que ya trabajaba directamente en la transformación digital del sector. Antes de su nombramiento, Romero Gutiérrez se desempeñaba en la Agencia de Transformación Digital, donde tenía la responsabilidad de atender la modernización tecnológica de Aduanas. Esa trayectoria fue el principal argumento expuesto por la Presidencia para justificar el relevo y perfilar la siguiente etapa del organismo.
Sheinbaum subrayó que todavía existe margen para elevar la recaudación aduanera y vinculó esa meta con la modernización operativa. En esa lógica, el nombramiento no fue presentado solo como un cambio de funcionario, sino como una transición enfocada en control de procesos, incorporación de tecnología y mejora en el desempeño administrativo de una de las áreas clave para el ingreso público y el comercio exterior.
La salida de Marín Mollinedo también reubica a un funcionario que ha ocupado cargos estratégicos en administraciones recientes. Durante el gobierno anterior estuvo ligado al Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y posteriormente pasó por la Agencia Nacional de Aduanas. Más tarde fue representante permanente de México ante la Organización Mundial del Comercio y, después, regresó a responsabilidades dentro del actual gobierno. Ahora, su siguiente destino será Yucatán, donde se integrará a tareas políticas y administrativas del Ejecutivo federal.
En paralelo, el perfil del nuevo titular quedó asociado a funciones técnicas y de modernización. Además de su paso por la Agencia de Transformación Digital, se le atribuye experiencia en política de telecomunicaciones, estrategia comercial y consultoría, aunque el anuncio presidencial concentró la justificación del nombramiento en un punto específico: su cercanía operativa con los procesos de digitalización aduanera.
El relevo en la ANAM abre así una nueva etapa para el organismo en dos frentes inmediatos: mantener la línea de aumento en la recaudación y acelerar la transformación tecnológica de las aduanas. La señal política del cambio es clara: el gobierno decidió mover a Marín Mollinedo a funciones territoriales y dejar Aduanas en manos de un perfil técnico con tareas precisas de modernización y control operativo.



