El Senado de la República ratificó a Roberto Velasco como nuevo titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, con 81 votos a favor y 30 en contra, en una votación que cerró el relevo en la Cancillería tras la salida de Juan Ramón de la Fuente. El nuevo canciller rindió protesta ante el pleno con el respaldo de Morena, PT, PVEM y Movimiento Ciudadano, mientras PAN y PRI votaron en contra.
La ratificación no solo resolvió un nombramiento, también abrió la primera definición pública de la línea que seguirá la política exterior mexicana en esta nueva etapa. Durante su comparecencia ante comisiones y en el debate parlamentario, Velasco planteó una estrategia centrada en la defensa de la soberanía, la relación prioritaria con América del Norte, la protección de mexicanos en el exterior y una mayor diversificación hacia otras regiones del mundo.
Uno de los puntos que concentró más atención en el Senado fue la postura del nuevo canciller frente al Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU. Velasco sostuvo que México mantendrá la colaboración con el sistema multilateral y con organismos internacionales, pero marcó distancia frente a lo que consideró una extralimitación de ese comité. En su exposición afirmó que el reporte sobre desapariciones es inexacto en algunas de sus caracterizaciones y cuestionó tanto la aplicación del artículo 34 como la pretensión de llevar el asunto a la Asamblea General de la ONU.
Al mismo tiempo, buscó fijar una posición política y diplomática frente a ese debate. Señaló que el gobierno no niega el dolor de las familias ni la gravedad de las desapariciones, expresó solidaridad con madres buscadoras y colectivos, y sostuvo que el Estado seguirá trabajando en identificación de cuerpos y fortalecimiento de mecanismos de búsqueda. La diferencia, insistió, está en la interpretación del informe y en el alcance que el comité quiso darle dentro del sistema internacional.
La comparecencia también permitió delinear otros ejes de su agenda. Velasco afirmó que la relación con Estados Unidos seguirá siendo prioritaria por la integración económica, la frontera compartida y la agenda bilateral de seguridad y migración. En ese marco, adelantó que se reforzará la seguridad fronteriza para combatir el tráfico de armas y defendió una política de cooperación sin subordinación.
Entre las prioridades que presentó destacan las siguientes:
- fortalecimiento de la relación con América del Norte sin ceder en soberanía;
- protección de mexicanos en el exterior mediante una red consular más activa;
- respaldo a la revisión del T-MEC y ampliación de vínculos comerciales;
- impulso al Acuerdo Global modernizado con la Unión Europea;
- fortalecimiento de relaciones con África, Medio Oriente y otras regiones estratégicas;
- continuidad de la relación histórica con Cuba y de los vínculos comerciales en materia energética.
La posición sobre Cuba también fue explícita. Velasco afirmó que México mantendrá la relación de amistad histórica con la isla, defenderá su autodeterminación y buscará seguir siendo solidario con el pueblo cubano, además de preservar los vínculos comerciales en energía.
En la discusión parlamentaria, el oficialismo presentó el nombramiento como una apuesta por continuidad y experiencia acumulada en una coyuntura internacional delicada. El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Alejandro Murat, sostuvo que no se trata de un perfil improvisado y remarcó que Velasco ha trabajado más de siete años en la Cancillería, con responsabilidades estratégicas desde 2018. Legisladores de Morena, PT y PVEM insistieron en que su trayectoria permite mantener una interlocución directa con Washington y dar continuidad a negociaciones clave en seguridad y cooperación bilateral.
Movimiento Ciudadano votó a favor, aunque fijó reservas sobre el desempeño futuro de la Cancillería, en particular en la protección de personas migrantes en Estados Unidos. Del otro lado, PAN y PRI cuestionaron la política exterior del gobierno y usaron el debate para confrontar la respuesta oficial ante organismos internacionales, especialmente en materia de derechos humanos y desapariciones. Francisco Ramírez Acuña, del PAN, dejó claro que su voto en contra no era una descalificación personal, sino una objeción a la orientación general de la política exterior.
La ratificación le da a Velasco control formal de una Secretaría que ya conocía desde dentro. Antes de llegar al cargo se desempeñó como subsecretario para América del Norte y participó directamente en el diálogo político con las administraciones de Joe Biden y Donald Trump. Ese recorrido fue uno de los argumentos centrales para defender su llegada al gabinete en un momento de presión regional, revisión comercial y fricciones diplomáticas sobre derechos humanos y seguridad.
Con la votación del Senado, el relevo quedó consumado y la Cancillería entra a una nueva fase con un perfil que combina continuidad institucional, interlocución con Estados Unidos y una línea de política exterior que busca equilibrar cooperación internacional con defensa de soberanía. La discusión legislativa dejó claro que esa ruta arrancará con respaldo mayoritario, pero también con una oposición dispuesta a confrontar cada definición del nuevo canciller en temas de derechos humanos, organismos internacionales y relación bilateral.



