La Secretaría de Relaciones Exteriores abrió una investigación interna por presuntas irregularidades administrativas y financieras en la embajada de México en Reino Unido, en un caso que ya alcanzó el arranque de la gestión de Roberto Velasco al frente de la Cancillería y que involucra denuncias cruzadas, expedientes abiertos y observaciones aún sin resolver dentro de la representación diplomática en Londres.
El nuevo canciller confirmó que el caso ya está bajo revisión de las instancias internas de la dependencia. Precisó que el Órgano Interno de Control y el Comité de Ética son las vías encargadas de procesar las quejas formales y de determinar si existen elementos para profundizar las indagatorias. También señaló que los señalamientos relacionados con la representación diplomática en Reino Unido ya habían sido informados desde enero.
La investigación parte de denuncias presentadas por la exembajadora Josefa González-Blanco Ortiz-Mena, quien reportó posibles anomalías en el manejo de recursos durante su gestión. Entre los señalamientos que ahora están bajo revisión aparecen acusaciones sobre pagos a una empresa de limpieza presuntamente inexistente, transferencias a cuentas personales, alteración de facturas para inflar montos y uso de datos bancarios de otros funcionarios para autorizar operaciones.
Entre los principales indicios revisados en el caso destacan los siguientes:
- pagos por más de 140 mil libras esterlinas a una empresa sin registro formal;
- transferencias trianguladas y movimientos a cuentas personales;
- facturas alteradas para incrementar montos originales;
- al menos dos expedientes formales abiertos por el Órgano Interno de Control;
- observaciones pendientes al cierre de la gestión anterior.
El alcance del caso no se limita a indicios aislados. Dentro de las revisiones internas quedaron documentadas al menos 74 acciones promovidas por el órgano de control entre 2021 y 2025, de las cuales 46 fueron correctivas y 28 preventivas. Al cierre de la gestión anterior, 31 seguían pendientes. Ese dato coloca el caso no solo como una posible irregularidad puntual, sino como un problema de seguimiento institucional dentro de la propia estructura de control de la Cancillería.
Uno de los episodios más delicados bajo revisión es el de una factura que habría sido modificada para pasar de 9 mil 909 libras a 19 mil 909 libras, con una diferencia cercana a 10 mil libras que presuntamente habría sido desviada a cuentas personales. También figuran transferencias por 13 mil y 19 mil libras en expedientes ya abiertos por el órgano de control, así como la investigación sobre la destrucción de un vehículo oficial Mercedes Benz S 320.
La revisión incluye además pagos procesados a favor de una empresa identificada como Easy Steps, que habría recibido más de 140 mil libras pese a no contar con registro formal en Reino Unido. A ello se suma la emisión de un certificado de patrocinio migratorio a una persona sin vínculo laboral con la embajada, trámite que fue procesado desde la propia representación diplomática y que también quedó reportado a distintas áreas de la Secretaría.
El caso ocurre, además, en un contexto de denuncias en sentido contrario. La propia exembajadora enfrenta señalamientos de personal de la embajada por presunto acoso laboral. En ese frente se habla de al menos 16 denuncias, además de testimonios sobre maltrato verbal, presión laboral, jornadas extensas y salida de alrededor de 40 funcionarios durante su gestión. Esas quejas también fueron canalizadas a instancias internas de revisión.
Ese cruce de acusaciones vuelve más delicado el expediente, porque obliga a separar responsabilidades administrativas, posibles faltas éticas y eventuales conductas que pudieran escalar a otros ámbitos de sanción. Por ahora, la posición oficial de la Cancillería ha sido mantener el caso dentro de los mecanismos internos de control, sin detallar si ya existen procedimientos administrativos o penales específicos derivados de los expedientes abiertos.
Lo que sí queda claro es que el caso ya se instaló como uno de los primeros temas sensibles en la nueva etapa de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Velasco recibió la dependencia con una investigación en curso sobre una embajada estratégica, con denuncias formales previas, expedientes abiertos y observaciones sin solventar. La siguiente fase dependerá de si las instancias internas logran traducir las alertas acumuladas en determinaciones concretas y en posibles sanciones.



