La desconfianza hacia los activos de Estados Unidos está en aumento entre los inversionistas globales, quienes han reducido sus posiciones en acciones estadounidenses a niveles no vistos en casi dos años. Esta tendencia, según un informe reciente de Bank of America (BofA) Global Research, parece estar lejos de revertirse.
La encuesta mensual de BofA entre gestores de fondos reveló una reducción neta del 36% en la exposición a acciones estadounidenses. Esta cifra representa una caída de 53 puntos porcentuales desde febrero, la mayor registrada hasta ahora. El desencadenante principal, según los encuestados, es el temor a una guerra comercial que podría derivar en una recesión global.
Los agresivos aranceles impulsados por el presidente Donald Trump han intensificado el nerviosismo. Esto ha provocado una ola de ventas que incluye no solo acciones, sino también bonos del Tesoro y dólares. Aunque el mercado mostró cierta recuperación el lunes, el índice S&P 500 sigue un 8% por debajo en lo que va del año.
El estudio, que consultó a 164 inversionistas que gestionan en conjunto 386,000 millones de dólares, muestra un creciente escepticismo hacia los activos estadounidenses. Un 42% neto prevé una recesión mundial, el porcentaje más alto desde junio de 2023 y uno de los más elevados de las últimas dos décadas.
Además, el 73% de los participantes considera que el llamado “excepcionalismo estadounidense” ya alcanzó su punto máximo. Como reflejo de este cambio de percepción, el “oro largo” se ha convertido en la operación más concurrida del mercado, superando por primera vez en dos años a las grandes tecnológicas de EE.UU. En cuanto a la moneda, un 61% neto anticipa que el dólar se depreciará en los próximos 12 meses, el nivel más alto desde mayo de 2006.



