La economía mexicana ha mostrado un crecimiento trimestral del 0.2%, según la estimación oportuna del PIB del INEGI, lo que algunos interpretan como un ligero escape de la recesión técnica. Sin embargo, definir una recesión únicamente por dos trimestres consecutivos de caída del PIB puede ser simplista. Un análisis más profundo de diversos indicadores sugiere una perspectiva menos optimista.
El Comité de Fechado de la Economía de México, siguiendo el modelo del NBER estadounidense, define una recesión por su profundidad, duración y difusión en la mayoría de los sectores económicos. Aunque se requiere tiempo para confirmar oficialmente un cambio de ciclo, la tendencia reciente de varios indicadores clave es preocupante.
El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), cercano a un PIB mensual, alcanzó su punto máximo en octubre de 2023 y ha estado por debajo de su tendencia desde enero de 2025. El número de asegurados permanentes en el IMSS también muestra una disminución desde noviembre de 2023. Además, las importaciones totales y la actividad industrial presentan tendencias negativas y se sitúan por debajo de sus niveles promedio.
El Indicador Coincidente del INEGI, diseñado para reflejar el ciclo económico, alcanzó su punto más alto en julio de 2023 y ha caído continuamente desde entonces, cruzando el umbral crítico en octubre de 2024. La tendencia negativa y la afectación de varios indicadores importantes sugieren que, a menos de un cambio repentino e improbable, la economía mexicana podría estar ya inmersa en una recesión.



