En una reunión calificada como «muy constructiva», el primer ministro de Canadá, Mark Carney, se reunió este martes con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Sin embargo, el tono cordial no impidió que Carney dejara clara la postura de su país ante las reiteradas insinuaciones de Trump sobre una posible anexión de Canadá. «Canadá no está a la venta. Nunca estará a la venta», sentenció el primer ministro canadiense.
La firmeza de Carney responde a la insistencia de Trump en los supuestos beneficios que traería la adhesión de Canadá a Estados Unidos, mencionando «impuestos más bajos y un Ejército gratuito». A pesar de ello, el primer ministro canadiense se mantuvo inflexible en su posición, encontrando una peculiar respuesta por parte de su homólogo estadounidense: «Nunca digas: ‘nunca’».
Durante el encuentro en la Casa Blanca, donde también participaron ministros de ambos países, otro tema central fue el T-MEC. Trump reiteró su visión crítica del tratado, calificándolo como «el peor acuerdo comercial de la historia» y adelantando una posible renegociación. Asimismo, se discutió la continuidad de los aranceles impuestos por Estados Unidos a las exportaciones canadienses de acero, aluminio, energía y productos automotrices.
Ante la incertidumbre generada por las políticas comerciales de Trump y la amenaza latente de anexión, empresas manufactureras canadienses están explorando nuevos mercados y replanteando sus estrategias a largo plazo. La dependencia histórica del mercado estadounidense, que absorbe el 75% de las exportaciones canadienses, se ve amenazada por la volatilidad de la relación bilateral.



