Donald Trump ha generado incertidumbre sobre el futuro del T-MEC al cuestionar su necesidad, a pesar de reconocer su utilidad para reemplazar el TLCAN. Sus declaraciones, hechas durante una reunión con el primer ministro canadiense Mark Carney, llegan en un momento crucial, justo antes de la revisión formal del acuerdo en julio de 2026.
La revisión del T-MEC, establecida en el artículo 34.7, podría llevar a su extensión por 16 años más o a renegociaciones anuales si alguna de las partes no confirma su intención de mantenerlo. Trump también dejó claro que no levantará los aranceles sobre productos canadienses y que prefiere la producción nacional de automóviles, generando tensiones con Canadá.
La relación comercial entre Canadá y Estados Unidos es profunda, con un alto porcentaje de exportaciones e importaciones entre ambos países y una significativa inversión mutua. La posible renegociación o eliminación del T-MEC plantea interrogantes sobre el futuro de estas relaciones comerciales y la estabilidad económica de la región.
Trump ha dejado entrever la posibilidad de una nueva negociación para modificar o reemplazar el T-MEC, lo que podría tener un impacto significativo en las cadenas de suministro, la inflación y la inversión en la región. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha asegurado que defenderá el acuerdo y que México está preparado para cualquier escenario, pero la incertidumbre persiste sobre el futuro de este importante tratado comercial.



