La inflación en Estados Unidos se desaceleró nuevamente en abril, marcando su tercer mes consecutivo a la baja. Según informó el Departamento de Trabajo, el Índice de Precios al Consumo (IPC) se ubicó en 2.3% anual, una décima menos que en marzo, alcanzando su nivel más bajo desde febrero de 2021.
Este descenso sitúa la inflación a tan solo tres décimas del objetivo de 2% que mantiene la Reserva Federal (Fed), lo que alimenta el debate sobre un posible ajuste en la política monetaria. Entre los factores clave para esta desaceleración destaca la caída del 11.8% en el precio de la gasolina, que lideró la reducción de los costos energéticos, los cuales disminuyeron 3.7% en el último año.
Sin embargo, no todos los componentes energéticos siguieron la misma tendencia. El gas natural registró un alza significativa de 15.7% anual, mientras que la electricidad subió 3.6%. A pesar de la baja en el índice general, la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, se mantuvo estable en 2.8% anual, igual que el mes anterior.
Este comportamiento inflacionario se dio en un contexto de nueva tensión comercial. A inicios de abril, el presidente Donald Trump impuso aranceles generalizados del 10% sobre todas las importaciones, además de un 25% a productos fuera del T-MEC. Aunque luego pospuso su implementación completa, los efectos ya comienzan a reflejarse en los precios.
En medio de estos datos, Trump renovó sus críticas hacia la Reserva Federal y su presidente Jerome Powell, exigiendo una reducción inmediata de la tasa de interés. Argumentó que, ante la baja inflación y caída de precios en múltiples rubros, es momento de actuar como lo han hecho otros bancos centrales. La próxima reunión del organismo será el 17 y 18 de junio, y será clave para conocer su respuesta frente al nuevo escenario.



